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Desidia y desprecio en el PSN

viernes, 5 de octubre de 2007 Dejar un comentario Ir a comentarios

Continúa el goteo de afiliados socialistas que se dan de baja del PSOE de Navarra. Digo bien, del PSOE de Navarra, que no del PSN-PSOE, porque en los meses previos ha quedado claro que no existe el PSN, y que además de no tener entidad jurídica (así es estatutariamente), tampoco tiene entidad política.

Sin embargo, lo peor de este proceso es la desidia mostrada por el aparato regional del PSOE ante el malestar previo y bajas posteriores, convenientemente mezclado (pero no agitado) con el desprecio a quienes piensan de manera diferente.

Las apelaciones de Chivite o Caro a los estatutos del partido simplemente revelan la falta de argumentos de quienes fueron dejados a los pies de los caballos por el aparato al que defienden. El PSOE navarro tiene una aquilatada experiencia de haber sido ninguneado por la dirección ¿federal? del PSOE.

La crisis provocada por la dimisión de Javier Otano en 1996 encontró una vía de solución a finales de 1997, después de varias gestoras que continuamente desoían el clamor de la militancia. Recordemos que aquella crisis significó la entronización de Miguel Sanz por vez primera en el Palacio de Navarra, con UPN+PP en la posición electoral más débil que habían tenido en muchos años, un Miguel Sanz que incluso había participado en el programa de telebasura “Esta noche cruzamos el Mississippi”, de Pepe Navarro.

En aquellos tiempos, un Carlos Chivite recién elegido diputado se significó dentro del grupo mayoritario de militantes que pedían poder de decisión para el PSN en la política de pactos (continuar el tripartito si CDN y EA querían, o pasar a la oposición, dando el poder a UPN).

En el siguiente proceso electoral después del VI Congreso Regional, en el cual Juan José Lizarbe había sido elegido secretario general, las elecciones al Parlamento de Navarra de 1999, de nuevo la dirección ¿federal? del PSOE dejó en evidencia la falta de autonomía del PSN, y en una decisión sin precedentes, el Comité ¿Federal? rechazó la lista al Parlamento de Navarra, obligando a Lizarbe a negociar unos retoques impuestos, que pasaban por meter en la lista en puestos de salir a más personas del ya sector crítico y otrora sector que apoyaba a la gestora.

Años más tarde, un Carlos Chivite ya secretario general, que se había enfrentado a Juan José Lizarbe en el VIII Congreso Regional, plantea su aspiración de ser el próximo candidato a la presidencia del Gobierno de Navarra. Lo avala el nuevo criterio del PSOE de recular acerca de la experiencia de las elecciones primarias (recuérdese la experiencia Borrell-Almunia). La dirección ¿federal? plantea a Chivite que no sea el candidato propuesto por la Comisión Ejecutiva Regional. De aquello, salió la propuesta de que Fernando Puras fuera el candidato. Según se dijo, porque desde Madrid se veía a Chivite muy antinacionalista ante el escenario de proceso de paz, y porque Chivite aglutinaba a una mayoría enfrentada a la no tan minoritaria minoría de Lizarbe dentro del partido. El caso es que otra vez desde Madrid se intervino en los designios del PSN, con unas consecuencias desastrosas.

Después de unas elecciones que se plantearon a cara de perro como la oportunidad para que UPN+CDN perdieran el gobierno a través de la pérdida de la mayoría absoluta, el escenario que los analistas plantean en la noche electoral es que el PSN iba a gobernar con NaBai.

Las dudas de Puras y Chivite son contestadas desde la militancia con un rotundo apoyo a descabalgar a UPN del poder, y se aprueba una resolución del Comité Regional en la cual se autoriza a la Comisión Ejecutiva Regional a pactar un gobierno de progreso con NaBai e IU. Investidos de la legitimidad de la aplastante mayoría de la militancia, Puras y Chivite negocian con NaBai.

Desde Madrid se les ordena que no pacten con ellos, después de que Pepiño Blanco recibe en una reunión “discreta” a Miguel Sanz en la sede del PSOE en la calle Gobelas, en Madrid, y después de que la Comisión Ejecutiva Regional da un paso al frente (no se sabe si teatralizado o no) y manifiesta que va a pactar el gobierno con NaBai e IU.

La reacción de la militancia es airada, pero Chivite pide a los militantes que esperen la explicación que Pepiño Blanco ofrecerá en el Comité Regional del 1 de septiembre. La explicación que da Blanco es que Puras (ya dimitido) y Chivite sabían perfectamente que no estaban autorizados a pactar con NaBai. Eso es lo que se llama poner a alguien que te ha apoyado a los pies de los caballos.

¿Cómo contestan Chivite y Caro a la nueva desautorización de la dirección “federal” al PSN? Diciendo que la puerta está abierta para que se vaya el que no esté de acuerdo, y pidiendo a los afiliados respeto a los intereses superiores: las elecciones generales de 2008.

¿Cómo contesta el sector de Lizarbe? Pidiendo un nuevo congreso regional por aquello del “quítate tú para ponerme yo (otra vez)”. ¿Importa la falta de autonomía política del PSN? Importa, pero importa más el puesto.

Distintas hubieran sido las cosas si el PSN unido le dice a Blanco que el PSN-PSOE será soberano en las cuestiones de Navarra o no será más que PSN.

Sin embargo, lo que siempre ha acabado convirtiendo al PSN en algo parecido a una república bananera es lo fácil que se sucumbe al pedestal, aunque sea un pedestal de un milímetro por encima del barro.

Ya lo ven, a Chivite lo acaban de nombrar miembro de la Diputación Permanente del Senado, y hace poco se rumoreaba también en los periódicos regionales que a Lizarbe le iban a ofrecer encabezar la lista socialista por Navarra al Congreso de los Diputados.

Yo tengo claro que en nuestra Comunidad Foral, con tantas competencias en manos del Gobierno de Navarra, y teniendo en cuenta que donde se decide la longitud de las listas de espera de los hospitales no es en Madrid sino en Pamplona, mi interés electoral prioritario no son las elecciones generales de 2008, sino las elecciones forales. Tengo claro que a Madrid le importa un pimiento una comunidad de 600000 habitantes, excepto cuando tiene algo que ver con un proceso de paz. Tengo claro que con estos mimbres, Navarra se merece un partido socialista propio.

En lugar de eso, abrieron la puerta para que se vayan los que no estén de acuerdo, y se están yendo. Sartaguda, Fitero, Ablitas, Valtierra, Tudela… son ejemplos de agrupaciones que o bien ya no están en el PSOE o han sufrido bajas importantes, numéricamente o por la notoriedad de quienes se dan de baja.

Suerte a los que se van, si logran echar a andar un nuevo partido. Cuentan con mi apoyo. Para un proyecto progresista autónomo lo han tenido desde siempre.

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