Parece que fue ayer

El espacio Pásalo de ETB 2 ha llegado a su programa mil y parece que fue ayer. Fue ayer cuando esta cadena decidió sacudirse la manía de dar por sentado que la gente sólo quería cotilleo. Es posible que en el refugio del hogar a uno le entren las ganas como de observar el mundo y, de paso, se nos vaya el mando a la búsqueda de esos canales donde sistemáticamente husmean entre la basura de la vida privada. Puede ser que si no hay nada mejor uno se quede ahí esperando que abran la bolsa y muestren todas las intimidades por muy repugnantes que sean. Pásalo ha demostrado que también es posible hacer periodismo añadiendo a la noticia ese ingrediente peculiar que aporta cada colaborador con su opinión. Este complemento es lo que les distingue de otros informativos que pasean por la realidad como si les diera miedo tocarla. Así que hay que felicitarles porque han demostrado, una y mil veces, que hay razones para pensar que otras maneras de hacer televisión son posibles y necesarias.

También la ternura es un planteamiento televisivo que ofrece tan buenos resultados como la mala leche. Fíjense si no en la nueva versión americana de Betty que Cuatro anuncia a bombo y platillo junto con la futura retransmisión de los encierros de los Sanfermines, y ante la cual la crítica se ha rendido. A la americana sólo le ven las bondades de su mayor producción y realización, cuando siempre ocultaron los atractivos de Yo soy Bea . La crítica también puede ser un preocupante ejercicio de injusticia si quien la realiza utiliza diferentes raseros. En esta carrera vertiginosa; llena de obstáculos y donde tan importante es el fondo, que es el mundo de la televisión, llegar a 5 millones de espectadores o forjar mil programas es algo grande. Algo que sólo se puede conseguir con el trabajo bien hecho. Felicidades, a quien le corresponda.

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