Me indigna el elevado nivel de indignación de la gente. ¡De verdad! Y eso que yo soy fácilmente indignable. Pero una cosa es irritarse por la desfachatez de los banqueros, la ineptitud de los políticos o el atronador timbre de voz de la Esteban (comprensibles todos ellos); y otra muy distinta es encabronarse con Pepe Reina y seguros Groupama. Por si viven ajenos a la realidad, les explicaré que estas semanas no se habla de otra cosa que del enfado de la asociación anti-racismo OBV con la última campaña publicitaria de Groupama. Un calco de aquel ¡Me siento seguro! de Casillas en el ascensor de la tercera edad, pero con Reina y una tribu Bunga-bunga.
Pues bien, resulta que OBV, muy sentida ella, califica el spot (que reproduce sin maldad la estética de un clan africano) de “racista”, de “burla a los negros” y de mofa “propia de los 50”. Y por ello, altamente indignada, exige los perdones del futbolista. Unas disculpas que también debería pedir, se me ocurre, a Spielberg por Indiana Jones, a Jim Carrey por Ace Ventura, o al Cola Cao por explotar a aquel negrito del África tropical.


