08
Feb 18

Banderas de humo

UPN Y PP DENUNCIAN QUE EL GOBIERNO FORAL QUIERE IMPONER LA IKURRIÑA DANDO LA MEDALLA DE ORO A QUIENES DISEÑARON LA BANDERA DE NAVARRA

Puede parecer un poco conspiranoico, pero en esta Navarra del cambio todo tiene un objetivo oculto que nos encamina al Apocalipsis de forma inevitable. Lo ha visto rápido UPN esta semana cuando el Ejecutivo de Barkos ha premiado a los diseñadores de la bandera de Navarra. La decisión puede parecer de lo más inocua. Incluso foralista. Hasta ha salido I-E para denunciar el pasado supuestamente “fascista” de uno de los premiados para despistar al personal. Pero no, el objetivo real del galardón es “manipular y despreciar la historia de Navarra”.

Que dicho así puede parecer un poco friki, pero tiene una explicación. Arturo Campión, Hermilio de Olóriz y Julio Altadill hicieron el encargo por orden de la Diputación Foral en 1910, y claro, al premiarles el Gobierno lo que quiere es situar la bandera de Navarra en un rango inferior a la ikurriña. O algo así. “Es un error histórico. Estos no son los verdaderos creadores de la enseña foral. Pretenden confundir a la ciudadanía ya que su objetivo es imponer la ikurriña”, apuntaban los de Esparza con toda su indignación, es de suponer, después de una tarde de lluvia de ideas en su politburó. El problema es que con la sequía nadie se acordó de que en 2010 el Gobierno de UPN conmemoró por todo lo alto el centenario de la enseña creada en 1910. Así que lo que parecía un error histórico ha acabado siendo un histórico ridículo.

La crítica, claro, era previsible. Que una cosa es que la derecha foral se vaya a Barcelona para agitar orgullosa la bandera de España en la cara de los sediciosos y otra ceder el monopolio de la de Navarra. Suelta eso que es mío, le ha venido a decir también el PP al Gobierno de Barkos. “La única bandera que le interesa es la ikurriña”, decía Ana Beltrán en un nuevo ejemplo de que nunca llueve a gusto de todos.

Y es que la cosa está tan a flor de piel que el grupo municipal de UPN en Tudela se ha indignado porque en el pabellón municipal “se ha subido tanto la bandera de España que casi no se ve”. Total, que se veían más la de Tudela y la de Navarra, y tal y como están las cosas cualquiera se fía. Se empieza subiendo un poco de más la enseña monárquica y te acaban plantando una DUI en la capital de la Ribera.
“Hace diez años no se hablaba de independencia ni de república catalana, ni de esteladas. Hoy es casi imposible encontrar otra cosa. ¿Cómo ha podido ocurrir?”, se preguntaba estos días Alfredo Arizmendi, de Sociedad Civil Navarra, prima hermana de la extremocentrista versión catalana. ¿Y cuál es el motivo? ¿Rajoy? ¿el Estatut? No, “la dejadez”. “Es la dejadez de muchos la que ha permitido al nacionalismo campar a sus anchas”, dice Arizmendi, que admite que “Navarra no es Cataluña” pero que “hay algo el caso navarro que invita a pensar que nuestro cierto riesgo se convertirá, andando el tiempo, en un riesgo cierto de anexión y secesión”. Así que si Navarra desaparece, la culpa es vuestra por no enfrentaos a quienes “amenazan nuestro statu quo”, vagos.

Suerte que quedan excepciones como Juan Luis Sánchez de Muniáin, que ofrece reflexiones siempre trabajadas y es firme ante la “imposición” del euskera. “Discriminar y favorecer a un colectivo frente a otro es imponer”, alertaba con perspicacia en un artículo de opinión. Si no, que se lo digan a esos miles de hombres que se han cambiado de sexo obligados por las políticas de igualdad.

En Navarra es aún peor, porque aquí se subvencionan medios que utilizan el euskera (¡horror!). Y aunque se hace con la cuarta parte del dinero que antes recibía una sola televisión, ahora el objetivo es mucho más perverso: “Promocionar unos medios de comunicación dóciles y aduladores con el poder, amenazar la pluralidad, la diversidad y la libertad de los ciudadanos, y engordar determinados bolsillos y cuentas de resultados”. Si lo sabrá bien Muniáin, que fue el responsable de repartir las ayudas a los medios en tiempos de UPN.

Lo que no queda tan claro es cómo se logra “la manipulación y dominio de los medios de comunicación para asfixiar el pluralismo y la libertad de información” de la que nos alerta el parlamentario regionalista si, como dice su jefe, “solo el 3,7%” habla euskera. “Yo voy a la zona vascófona y oigo castellano. Y en Pamplona el kaixo, el agur y poco más”, decía Esparza en el Parlamento, molesto en cambio por el uso de la lengua vasca por parte de los representantes del Gobierno, que hasta cuando hablan en euskera quieren acabar con Navarra. “Así quieren dar la sensación de que de que es oficial”, alerta.

El problema de Esparza es que después suya suele venir Ana Beltrán y duplica la apuesta. Ahí que anda ahora, denunciando el “adoctrinamiento” en las escuelas que hasta hace poco gestionaba UPN. Desde luego, si algo no se le puede reprochar a quien considera el euskera “la lengua del nacionalismo vasco” y su fomento “racismo lingüístico”, es claridad. “Es una ofensa que la presidenta hable en sus discursos primero en euskera. Una falta de respeto inaceptable que quiera poner el euskera por delante del castellano”, decía esta semana la presidenta del PP en Navarra. Que una cosa es que Barkos vaya al Parlamento “a decir lo que le da la gana”, como le censuró Sergio Sayas, y otra que encima lo haga en euskera. Ni que esto fuera Catalunya.


07
Feb 18

Vivir al límite

EL CAMBIO DE GOBIERNO HA PERMITIDO DESCUBRIR EL UMBRAL DE TOLERANCIA AL EUSKERA: 6 MINUTOS. A PARTIR DE AHÍ, CUIDADO CON LOS EFECTOS SECUNDARIOS

Hay momentos en los que la vida te pone al límite. Retos de superación personal en los que descubres el umbral de lo insoportable. Allí donde jamás pensaste que llegarías. Como por ejemplo escuchar a tu presidenta del Gobierno hablar en euskera más allá de un protocolario Egunon. Una experiencia nueva que ha permitido a los profetas del viejo régimen descubrir su umbral de tolerancia a la lengua vasca: seis minutos.

Son los que tardó Sergio Sayas en poner el grito en el cielo durante el discurso de Uxue Barkos el pasado jueves en el Debate sobre el estado de la Comunidad. Es de suponer que los primeros picores empezaron antes, justo después del tic nervioso que hacía fruncir el ceño y arquear la ceja a la vez. Pero como todo tiene un límite, fue a los seis minutos cuando estalló: “Una muestra más de que no habla para todos los navarros es que llevamos 6 minutos de discursos y ni una palabra en castellano”.

“Tanto euskera es una falta de respeto para la mayoría de los navarros”, ratificó la presidenta del PP, Ana Beltrán, que afortunadamente se pudo proteger de tamaña ofensa con la traducción simultánea. Y eso que algunos parlamentarios como Juan Luis Sánchez de Muniáin optaron por no ponerse los cascos en un admirable ejercicio de heroísmo y valentía. Que ya se sabe que tanto euskera tiene graves efectos secundarios: escozor, adoctrinamiento y hasta paranoia.

Y eso es algo que explica muchas cosas. Por ejemplo, la confusión en torno a las intenciones ocultas de Barkos. “Podría ser la candidata de Bildu”, decía Esparza. “En realidad quiere ser la vicepresidenta del País Vasco”, rebatía Beltrán. “Otegi, Urkullu, Puigdemont, Junqueras, Araiz, Barkos, son todos lo mismo”, zanjaba Esparza en todo un alarde de dialéctica parlamentaria.
Pero si la cosa ya fue dura el jueves, el viernes se confirmaron los peores temores. “Ya tenemos las pruebas definitivas de que el nacionalismo vasco, con Barkos a la cabeza, quiere hacer desaparecer a Navarra”, sentenció la presidenta del PP, alarmada porque el Parlamento aprobaba crear una comisión para estudiar la Ley del Euskera. Una propuesta que salió adelante en forma de declaración no vinculante por la ausencia puntual de un parlamentario de UPN.

Pero hay que comprender que para algunos mentar la bicha es como si les aprietas el cilicio. Porque son ya muchas las piedras que el Señor está poniendo por el camino. Hasta a la cuenta corporativa del Gobierno en twitter le ha dado por escribir en bilingüe, y eso es algo que un navarro de bien no puede aceptar. “¿Cuál es el criterio?”, preguntaba un usuario apolítico de toda la vida molesto porque le obligan a “tragarse” los tuits en euskera. Una tortura solo comparable a que te digan Kaixo en el ascensor cuando ya se han cerrado las puertas. “El criterio es dar visibilidad a las dos lenguas oficiales de Navarra”, respondía la cuenta oficial, a la que raudo y veloz replicaba UPN: “¿qué dos lenguas oficiales? En Navarra solo hay una lengua oficial en todo el territorio y otra que es cooficial solo en una parte”. Que lo hicimos así para que no nos molestara.

Es que, claro, empiezas escribiendo en euskera y acabas proclamando la República Vasca. “La peste se sigue extendiendo y nuestros gobernantes miran hacia otro lado. Un día los arrollará la indignación de la nación hoy humillada”, pontificaba Hermann Tertsch que, estupefacto porque el Parlamento de Navarra debata sobre el euskera, recordaba a Rajoy que “no es momento de parches sino de profundas enmiendas”.

Por lo visto, al columnista de ABCle parece poco el 155, y quiere aprovechar el viaje para barrer toda la casa. Y claro, con dos escaños de 50, el PPN ya ha empezado a salibar. “La actuación del Govern en Cataluña se puede extrapolar a Navarra: ambos gobiernos pretenden que una minoría aplaste a una mayoría no nacionalista”, apuntaba el partido de Beltrán desde el carro del 155, al que también se ha subido entusiasta UPN. “En Navarra no hay riesgo inminente pero a futuro sí”, alertaba su senador.

Suerte que ha llegado el PSOE a poner cordura. “El nacionalismo, siempre más emocional que racional, lleva sin remedio a la polarización de la sociedad y la polarización de las ideas”. defendía Adriana Maldonado, secretaria de política internacional y europea del PSN, que en un artículo de opinión nos explicaba que “no existe más patria que la humanidad”. Eso sí, la suya ni tocar: “Como navarra, española y europea, me importan los territorios y las banderas. Seré la primera en defenderlas”. Y es que, como decía el regionalista Guillermo Chaverri, hay una gran diferencia entre “el patriotismo solidario y abierto y el nacionalismo egoísta, excluyente y retrógrado”. Es la ventaja de ser no nacionalista, que sabes qué bandera es la mejor. La tuya.


07
Feb 18

Oposición en camiseta de quita y pon

Feria de las rebajas al aire libre

CON EL CONFLICTO CATALÁN DE FONDO, UPN SE PONE AL FRENTE DE LA CRUZADA PARA INTENTAR RECENTRALIZAR PARTE DE LAS COMPETENCIAS EN EDUCACIÓN

Lo bueno de estar convencido hasta el punto de rozar la paranoia de que se avecina el fin de Navarra es que cualquier argumento te sirve para reafirmar tus presagios. Ahí están por ejemplo los de UPN, que después de estar dos años diciendo que el Gobierno no quería hacer el Canal de Navarra y encontrarse con que no solo lo va a hacer sino que propone una solución más eficiente, concluye que es porque “se ha dado de bruces con la realidad”. O los del PSN, que si por la mañana denuncian que el Gobierno “despluma” de forma “insoportable” a los navarros con sus impuestos, por la tarde le piden que mejore los servicios públicos y aumente la inversión.

Es un juego que siempre tiene ganador. Y esta semana el premio gordo se lo ha llevado la parlamentaria socialista Inma Jurío a cuenta de la Ley de Policías, que con tanto cambio en el guión ha terminado mareada. En apenas unas horas pasó de criticar “la falta de diálogo” del Gobierno a censurar que se “bajara los pantalones” para acabar criticando “la falta de diálogo”. Desde luego, así no hay quien haga oposición.

Mira si ha dado juego la Ley de Policías que ha hecho coincidir en su rechazo al PP y a ELA. Los primeros porque suponía “crear una policía politizada y sacar de aquí a la Guardia Civil y a la Policía Nacional”, y los segundos porque implicaba una vuelta al “modelo policial impuesto durante años por UPN”. Y todos tan contentos.

La cuestión es que la reforma fue rechazada por el Parlamento en lo que ha sido la primera derrota del Gobierno en estos dos años de legislatura. Algo que UPN, que viene de prorrogar hasta tres presupuestos consecutivos, ha elevado ahora a la categoría de tragedia griega. “Es un rotundo fracaso”, celebraba Ángel Ansa. “Beaumont debe dimitir”, concluía Javier Esparza, que como consejero vio decaer su proyecto de reforma del mapa local y ahí que se quedó tan pancho.

Al final, con echarle un poco de cara es suficiente para poder seguir subido al monte profetizando el Apocalipsis. En ocasiones incluso basta con saber ponerse la camiseta del momento. Y eso lo lleva al pie de la letra el secretario de Organización de UPN, Jorge Esparza, que le ha cogido el gusto a la pasarela y prepara un lema según la ocasión.

Como aquí lo importante es llamar la atención y para histriónicos ya están los del PP, al Parlamento que se fue el joven dirigente regionalista con el lema La Ribera no es de segunda en la pechera. A una sesión en la que su partido acusó al Gobierno actual de la situación socio-económica en la que se encuentra el sur de la Comunidad, que visto el empeño que ponen algunos en hablar siempre del mismo lugar, debe ser el único con problemas. Da igual que el TAV lleve 20 años de retraso o que fuera el propio presidente de UPN quien decidiera ampliar la primera fase del Canal a costa recortar el agua a la Ribera. La culpa es del Gobierno porque “impone” el euskera.

Si estará la cosa confusa que a los regionalistas les daba esta semana por apoyar a Ciudadanos para que el Estado limite competencias y pueda fiscalizar la educación en las comunidades autónomas. Una medida excesiva hasta para el PP, pero que el diputado Carlos Salvador aprovechó para soltar en Madrid todo tipo de improperios contra la educación en Navarra. Desde que el Gobierno foral está utilizando la educación “como munición al servicio de la construcción nacional” hasta que “en el modelo D hay una penetración de abertzales radicales”. Salvador incluso propuso una reforma constitucional para que el Estado limite las competencias en educación y evitar así “el uso pervertido” que se hace en algunas comunidades. Foralismo de etiqueta, vaya.

De algún modo, en España se ha llegado a la conclusión de que el problema de que muchos catalanes no quieran ser españoles es de la educación. Lo explicaba bien esta semana Domingo Urtasun, el párroco de Mendavia, que alertaba de que “la manipulación de los alumnos llevada a cabo en los colegios y escuelas mediante una enseñanza, intencionalmente distorsionada, es una maldad aberrante”. Lo que no deja de tener gracia en palabras de un cura.

Total, que después de muchas vueltas Urtasun llegaba a la conclusión de que el Parlamento de Navarra poco menos que apoya la independencia de Euskal Herria. “Esta actitud, tanto de los herederos de ETA como del cuatripartito que nos gobierna, no debiera dejar indiferentes a los navarros defensores de la legalidad y la Constitución”, reclamaba, audaz y valiente, el clérigo, que se pregunta: “¿Quién controla la enseñanza que se imparte, especialmente en las ikastolas?”. Pues quién va a ser. El Señor, Domingo, el Señor.


07
Feb 18

Patriotas sin complejos

LA DERECHA NAVARRA EXIBE EL “ORGULLO” POR SU PAÍS, SU IDIOMA Y SU BANDERA AL TIEMPO QUE ALERTA DE LAS MALDADES DE LOS NACIONALISMOS

como no hay mal que por bien no venga, todo el jaleo este de Catalunya ha servido para que la derecha española en general y la navarra en particular haya perdido el complejo para exhibir su patriotismo. “Somos un gran país del que sentirnos orgullosos. Un orgullo que compartimos cuando disfrutamos de los éxitos de nuestros deportistas y al comprobar que ante las dificultades nos crecemos. Orgullosos, también, de compartir una misma lengua”. Las palabras, que podrían firmar de Puigdemont a Urkullu, pasando por Trump, Putin o el mismísimo Chim Pon chi

Una gran bandera española cubre la barandilla del balcón en la sede de UPN en Pamplona.

, son del líder de UPN, subido como anda en el carro españolista que estos días recorre el sentimiento no nacionalista.

Ese que sabe y decide qué banderas integran y cuáles separan, y qué patriotismo une y cuál tensiona. Porque estar orgulloso de tu país es noble y honroso, y aspirar a otra cosa es “nacionalismo insaciable”. “Los nacionalistas pretenden quedarse con una parte del territorio que nos pertenece a todos”, nos alerta Esparza, sorprendido de que haya alguien que no comparta su orgullo por España.

El problema es que cuando llevas toda la vida gobernando con una visión muy particular de la vida y el territorio y viene alguien con otra visión de la vida y del territorio, todo parece un escándalo. Y hasta ofensivo. “Es una falta de respeto que la presidenta de Navarra no esté en la Fiesta Nacional. Muchos ciudadanos navarros no se sienten representados por ella”, denunciaba UPN, que ayer mandó a los sobreros al Oinez y que ni siquiera acudió al acto en memoria de las víctimas del campo de concentración de Gurs.

Será que esos navarros no cuentan para los navarrísimos, que tras pasearse por Barcelona con la bandera española como símbolo de concordia y convivencia entre catalanes, han puesto una bien grande en su balcón de su sede. Una bandera, por cierto, bastante más grande que la de Navarra. Quizá porque no solo nosotros vamos camino del Apocalipsis, sino que es el país completo el que se va por el agujero. Y eso, evidentemente, también es culpa de la presidenta del Gobierno foral que, según el líder de UPN, “sueña con que en Navarra estuviera ocurriendo lo mismo que en Cataluña”.

La ausencia de Barkos en el desfile militar en la capital del orgulloso reino no nacionalista tampoco ha sido del agrado del PP, para quien no participar supone “un desprecio” a las instituciones. “Barkos tenía el deber de representar a Navarra como Comunidad Foral diferenciada dentro de España en un acto de reconocimiento a la unidad nacional y a la labor policial”, apunta Ana Beltrán, para quien Barkos contraviene “el sentir mayoritario de los navarros”.

Y se sabe que aquí las mayorías son las que tienen que ser y hay que gobernar para ellas. Hasta cuando pierden las elecciones. Lo que no deja de ser una visión bastante curiosa de la política, esa de hablar en nombre de la mayoría desde la oposición parlamentaria. Incluso con dos escaños de 50.

Pero es lo que tienen los visionarios, que saben lo que piensa la gente y lo que va a pasar sin necesidad de preguntar a nadie. “Barkos no descarta hacer en Navarra lo mismo que Puigdemont esgrimiendo la Transitoria Cuarta”, vaticinaba esta semana la presidenta del PP, que considera que vivimos “una fractura en la sociedad” como la de Catalunya.

Puede que la gente corriente siga haciendo vida normal como si el precipicio no estuviera a la vuelta de la esquina. Ciudadanos de poca fe que no saben que Navarra está a punto de implosionar. Suerte que quedan profetas como Beltrán para avisarnos: “Aunque algunos nos digan que pregonamos el Apocalipsis, lo cierto es que el tiempo, poco a poco, y desgraciadamente, nos va dando la razón. Si la presidenta Barkos y sus socios se salen con la suya, el Apocalipsis llegará a Navarra”. ¡Socorro!


07
Feb 18

A Barcelona, con bandera y calcetín

UPN CAMBIA LA ENSEÑA ROJA POR LA ESPAÑOLA Y ALERTA DE QUE NAVARRA VIVE UNA SITUACIÓN COMO CATALUNYA

Le ha cogido el gusto la gente de UPN a esto de ir a manifestarse a Barcelona con la bandera española. Lo hicieron tras los atentados de agosto y lo volvieron a hacer ayer, según dijeron, para “defender” su visión de Navarra “como Comunidad Foral diferenciada dentro de España”. Tal vez suene un poco raro eso de ir a Barcelona a decir a los catalanes que Navarra es especial pero que ellos no, pero así son los navarros de bien, encantados de desempolvar la rojigualda que desde hace dos años tenían escondida en el cajón. Y que además saben lo que piensa la gente en Catalunya sin necesidad de votar. “La mayoría silenciosa se ha dejado ver”, celebraba ayer UPN.

La cosa es que como en comparación las cosas están relativamente tranquilas por Navarra, el tema catalán le está sirviendo a la derecha navarrísima y españolísima para alertar al mundo de que aquí vamos por un camino parecido. “El objetivo de Barkos es el mismo que el de Puigdemont, declarar la independencia del País Vasco con Navarra. Cada vez es más radical y extremista”, denuncia Javier Esparza con ese tono de niño enfurruñado que se le ha quedado ya permanente. Uno hasta se lo imagina riñendo al panadero: -Una barra foral y española. -No me quedan. -Pues eres un radical y un extremista. -Tengo baguette. -Ponme una.

A la fiesta del A por ellos se han unido, claro, las principales cabezas pensantes del partido, que ven en lo de estos días la confirmación de sus augurios apocalípticos para Navarra. “Parece que el nacionalismo independentista trae deslocalizacion de empresas y problemas económicos”, apuntaba Sergio Sayas tras la decisión de CaixaBank de cambiar su sede social fuera de Barcelona. Suerte que UPN se ha encargado de que Navarra no tenga caja de ahorros qué perder.

El premio gordo en cualquier caso se lo ha vuelto a llevar la portavoz del PP, que aprovechando una visita de Covite al Parlamento señalaba que “Navarra es una olla a presión”. “Se ha instaurado el discurso del odio y el discurso del culto al terrorista fomentado por el Gobierno de Navarra y por sus socios”, proclamaba con su habitual mesura.

La verdad es que el relato tiene un punto conspiranoico que por bizarro resulta hasta entrañable. Y es que el Apocalipsis foral es como Dios, que está en todas partes. “Algunos de los elementos del conflicto catalán están muy presentes en la vida pública de la Comunidad Foral”, avisa Elena Sola, de Sociedad Civil Navarra, un colectivo recién creado que viene a ser la franquicia local del que ayer llenó Barcelona con banderas no nacionalistas, y que tiene por misión salvaguardar las esencias de la Navarra de bien en estos tiempos de penuria.

Por lo visto, Sola está preocupada porque “más allá de pintadas, carteles y periódicos amigos, muchas de las celebraciones populares subvencionadas con dinero público en Navarra tienen su dosis de Independentzia”. Se refiere a “las pancartas de las peñas, las txoznas, los conciertos de SA o ese clásico revitalizado de la Korrika”. Algo que, como todo el mundo sabe, no existía a hasta la llegada de Barkos al Gobierno. Y que nos lleva a “la desconexión de la sociedad navarra del Estado”. Que no está muy claro qué es, pero que suena a proceso catalán y da más miedo, que es de lo que se trata.


07
Feb 18

Que el ministro te dé lo que los votos te quitaron

LA FALTA DE ACUERDO PARA EL TAV Y EL REFERÉNDUM DE CATALUNYA MARCAN EL DEBATE POLÍTICO DE LA ÚLTIMA SEMANA

Es de suponer que a estas alturas todo el mundo, incluido el Gobierno, al que por cierto le ha costado bastante, se habrá dado cuenta de que el Ministerio de Fomento no tiene mucho interés en llevar el TAV a Navarra. Que no es nada personal, es solo que no hay dinero, por mucho que Javier Esparza diga que sí. “Se han puesto encima de la mesa 3.000 millones de euros de inversión”, proclamaba esta semana el líder de UPN como si el dinero estuviera metido en un cajón y el Gobierno no se lo quisiera gastar. Pero eso son 500 millonacos al año en seis años, y una cosa es que tus amigos del PP te hagan el juego sucio y otra que te suelten la pasta. Y eso sigue estando por ver.

Todo, parece, ha sido una envolvente al Gobierno de Navarra. El propio Ministerio enseñaba el pasado lunes la patita cuando descartaba la propuesta de acuerdo que le había hecho el Ejecutivo foral “porque no va a consignar ninguna partida presupuestaria para 2018”. Te prometo dinero para el TAV si te cargas el cuatripartito,le ha venido a decir el ministro a Manu Ayerdi, que había ido con toalla y crema de sol a una piscina llena de tiburones. Y claro, casi se lo meriendan.

La cosa es que Navarra se va a quedar sin convenio para el TAV porque el Ministerio pasa de prometer financiación si antes no cae el Gobierno, que es lo que le había pedido UPN, al que tampoco le van mal la falta de acuerdo porque al menos así sale en la foto. Que puede parecer triste tener dos diputados en Madrid y dedicarlos a derrocar el Gobierno foral, pero bien contentos que están. “Las manifestaciones de la portavoz del Gobierno de Navarra sobre el TAV han sido de gran ayuda” para la ruptura, celebraban hace unos días los regionalistas. Total, que después de 25 años de promesas y 4 años sin meter un duro el tren sigue pintando para largo. Al menos el ministro De la Serna se ha puesto a silbar en la vía.

POR LA DEMOCRACIA En esas estábamos en Navarra cuando el tema catalán ha explosionado llenando todo el debate político de brocha gorda. Ahí que se han cruzado unos y otros palabras grandilocuentes en medio de una polémica que a Navarra le queda un tanto lejana, pero que el jueves centró la discusión parlamentaria. “Este es un Gobierno antisistema” proclamaba Ana Beltrán a cuenta de que el cuatripartito había aprobado una declaración en la que mostraba su “rechazo y alarma” por “la intervención de la autonomía catalana” y pedía una solución “dialogada”. Algo que tampoco gustó a Javier Esparza, que aprovechó que Barkos estaba ese día en el Parlamento para culparle de las siete plagas que azotan al país. “La presidenta se ha posicionado en contra de la ley y en contra de la libertad”, denunció el líder de UPN, que también acusó a la jefa del Ejecutivo de estar “a favor de los agresores de Alsasua”.

Porque claro, una cosa es alzarse contra “la imposición represiva e injusta” del Gobierno de Venezuela y otra hacerlo contra la legalidad española. De la misma forma que no es lo mismo rodear el Palacio de Justicia de Catalunya para pedir la libertad de los detenidos por organizar un referéndum que rodear el Palacio de Navarra para reclamar la prohibición de la ikurriña. Aquí, como en todos los barrios, la imposición política y el respeto al orden constitucional dependen de la trinchera de la que se mire.

Y si alguien tiene clara cuál es la suya es Javier Esparza, que lleva dos años haciendo surcos sin parar como si estuviéramos al borde de un holocausto nuclear. El líder de UPN, que ayer culpaba a Barkos de que hayan quemado una bandera española en Cortes, volvía esta semana a Madrid para trasladar su particular visión negativa de la comunidad y, de paso, para alertar a la corte de que es mejor no fiarse del PNV porque es tan “malo” como el nacionalismo catalán. “Navarra es la perla que le falta al nacionalismo vasco para declarar abiertamente la independencia. Puede parecer exagerado pero lo justifica la macabra historia de ETA”, dijo el líder de UPN que aprovechó el viaje para meter en el mismo saco a ETA, Barkos, Arzalluz, Ibarretxe y Puigdemont. Todos unidos en el objetivo de “romper” España “mañana”.

Lo que sin duda sería para echar a correr si no fuera porque el propio Esparza dio por seguro que el partido de Urkullu volverá a salvar al Gobierno del PP a cambio de su correspondiente factura en los presupuestos. Un pacto al que pese a todo el ruido también se acabará sumando UPN. Lo mismo la Fiscalía los acaba denunciado por colaborar con la sedición de Euskal Herria.


07
Feb 18

El alcalde ilustrado y el pirómano loco

CUANDO LA POLÍTICA DE TIERRA QUEMADA SE PASA DE FRENADA

Ya es mala suerte que juegues todo tu argumentario político a que Navarra va a desaparecer arruinada económicamente y anexionada en la CAV para que se te derrumbe cuando menos te lo esperas. Que una cosa es que seas Julio Pomés y guste profetizar el Apocalipsis foral en medio de la plaza pública con un embudo en la cabeza, y otra que vengan de tu propio partido a decir que bueno, que no es para tanto. “No hay una amenaza por parte de los anexionistas en Navarra”, decía Pablo Casado, el chico al que el PP saca los lunes a repartir estopa.

Tampoco es que a Ana Beltrán le haya preocupado mucho. Porque ayer volvía a insistir en aquello de que el Gobierno foral tiene “un plan establecido”, para que “los navarros seamos vascos” y la “anexión”, y el “euskera obligatorio” y todo eso. Pero es que esta vez tenido la mala suerte de que alguien se le ha ocurrido preguntar en Madrid por la supresión Transitoria Cuarta. La misma que la derecha navarra pasea por Navarra como si fuera un monstruo de cuatro cabezas y que Rajoy promete suprimir cada cuatro años.

Pero va el vicesecretario de comunicación del PP y replica que la Constitución mejor ni tocar porque “con la mayoría” actual en el Congreso abrir el melón “podría tener más problemas que beneficios”. Que en este país empiezas quitando a los navarros el derecho a votar si quieren ser Euskadi y puedes acabar dejando votar a los catalanes con urnas y todo. Y ya se sabe cómo están las cosas en Cataluña. Tan jodidas que a alguien en Madrid se le ha ocurrido la brillante idea que mandar a la Guardia Civil a registrar imprentas y periódicos para incautarse carteles de publicidad, y a la Fiscalía a amenazar con detener a 700 alcaldes. Para que luego digan que los buenos estrategas de la comunicación política están en Navarra.

Pues no, ahí que han mandado a la Benemérita a buscar urnas como si fuera dinamita. Y claro, como la mejor forma de que algo se vea en internet suele ser intentar censurarlo, no se les ha ocurrido otra cosa que difundir por su cuenta de Twitter los carteles que habían incautado para evitar su difusión Total, que la foto de la publicidad retirada ya la han visto más de un millón de personas.

LA GRACIA DEL ALCALDE Una genialidad que desde luego solo está a la altura de ilustrados políglotas como Super Mario Fabo, el ya popular alcalde de Marcilla, que con la gracieta del otro día se ha convertido en el gran protagonista de la semana, y seguramente también de una legislatura que va camino de pasar a la historia como la del Good Morning y el Chim Pon Chi. Porque después del “como no se euskera digo gumonin” y del “se empieza poniendo el carril bici y se acaba convirtiendo Pamplona en Corea del Norte”, la cosa empieza a alcanzar niveles insuperables.

Evidentemente ni el alcalde sabe inglés ni el concejal de movilidad. Pero qué más da. Tampoco Sergio Sayas sabe de medicina y ahí anda en plan pirómano loco diciendo que los pacientes que reciben un trasplante de médula ósea en la sanidad pública se mueren más que los de la “clínica cercana geográficamente”. Y que la culpa, claro, es del Gobierno de Barkos. Todo sea por hacer ruido y crear algo de alarma social, que siempre viene bien para ganar unos votos. A los pacientes tratados o pendientes de tratar, por supuesto, que les den. Que en todas las guerras hay daños colaterales.

La cosa venía a cuento de un informe interno preliminar que concluía que la tasa de supervivencia era “menor”, y cuyas conclusiones luego resultaron erróneas. Pero que el parlamentario de UPN ha decidido tirarle a la cara al consejero. Y eso que Fernando Domínguez, que será mejor o peor gestor pero al menos sabe de medicina, le había advertido previamente del error y de los riesgos. Pero como diría Rajoy, cuanto peor mejor para todos y cuanto peor para todos mejor, mejor para mí el suyo beneficio político.

Desde luego hay momentos que describen una legislatura. Anécdotas que viven en una frecuencia baja que escapa a la disputa política y al ruido mediático. Pero que por dramáticas o surrealistas llegan al fondo de las personas. Es entonces cuando solo queda pensar que de verdad Navarra va camino del Apocalipsis. O que definitivamente se les ha ido del todo la pinza. Y eso que todavía estamos en septiembre.


07
Feb 18

Injerencias y paracaidistas profesionales

UPN PIDE EN MADRID QUE EL CONGRESO PROHÍBA LA IKURRIÑA EN NAVARRA Y EL PP EXIGE A BARKOS QUE “CONDENE” EL PROCESO SOBERANISTA CATALÁN

Los nacionalistas vascos no son buenos navarros. No hay más, así de simple”. Lo decía hace unos días en las redes sociales una persona vinculada a UPN con el aplauso de uno de los dirigentes del partido más activo en el mundillo digital. Y que es más o menos lo que viene diciendo la derecha navarra desde que comenzó la legislatura, pero con algo más de claridad a ver si así nos vamos entendiendo. Que no han sido 20 años intentando construir una Navarra monocolor para que ahora todo se vaya al traste.

Porque los malos navarros hasta se han atrevido a poner las ikurriñas en algunos ayuntamientos este verano. Solo un momento y durante el chupinazo, vale, pero suficiente para herir la sensibilidad de los navarros de bien, que son los que importan. Y eso es algo que UPN no puede permitir. Así que se ha ido a Madrid a pedir que el Congreso “rechace” los “delirios” de la mayoría municipal de Pamplona. Y como los diputados de bien, afortunadamente, allí sí son mayoría, quiere que acuerden de paso una “adecuada promoción, protección y regulación de los símbolos propios de cada comunidad autónoma y de Navarra” mediante la aplicación de la ley “favoreciendo con ello la convivencia y la buena armonía entre todos los españoles”. Armonía la mía, claro. Injerencias y obsesiones, las de los demás.
En tiempos de minoría a la derecha siempre le ha quedado la ayuda exterior, ya sea a modo de mayoría en Madrid o de algún paracaidista como Javier Maroto, a quien de vez en cuando mandan a Pamplona a echar una mano a Ana Beltrán, y que ayer alertó a los navarros de que Uxue Barkos “quiere disolver esta comunidad”. Como si la presidenta del PP necesitara nuevas ideas.

De hecho, al vicesecretario del PP no le faltaron halagos para su compañera de partido, una mujer “valiente”, dijo, que “con contundencia y serenidad, con convicción, defiende la foralidad y también el sentirse a la vez profundamente española”. Tanto, que Beltrán ya ha exigido a Barkos que “condene” el proceso soberanista catalán. “No sabemos si lo aprueba o reprueba, lo que sí sabemos es que no lo ha condenado”, apuntó ayer la dirigente popular.

La cosa no tiene nada que ver con Navarra, pero es lo que está de moda. A Barcelona por ejemplo se fueron en cuadrilla los de UPN tras el doble atentado yihadista a mostrar su apoyo. Y qué mejor forma de hacerlo que ir allí a decirles que son españoles. “España unida contra el terrorismo”, proclamaba desde la cabecera de la manifestación Javier Esparza, el único líder político que puso una bandera rojigualda con crespón negro como símbolo de solidaridad con Catalunya. Había tanto interés en dejar claro de qué iba aquello que al frente de la columna paracaidista mandaron al rey. Y claro, algunos volvieron después cabizbajos porque “un día de homenaje a las víctimas” se había convertido “en un acto independentista”. Será que los nacionalistas catalanes tampoco son catalanes de bien.


07
Feb 18

Nuevo curso, misma matraca

LAS DESCALIFICACIONES Y LA EXAGERACIÓN MARCAN EL INICIO DEL CURSO POLÍTICO DE UPN Y PP, QUE INSISTEN EN EL MENSAJE APOCALÍPTICO

No es fácil predecir el futuro, y mucho menos la desaparición de la comunidad. Salvo que seas Iñigo Alli y tengas la capacidad de predecir de víspera que el pleno del Congreso va a ser “un show muy flojo”. Así que no se lo tomen a mal aquellos que ya se han gastado todas sus vacaciones pensando que a estas alturas Navarra ya estaría fuera del mapa. O lo que es peor, integrada en Euskadi. Que no deja de ser un fastidio que el fin del mundo te pille con días festivos sin disfrutar.

Pero ha llegado septiembre y aquí seguimos todos, bien que mal, encarando un curso político que pinta como cualquier otro. El líder norcoreano lanzando misiles, Maduro en Venezuela, Trump haciendo de las suyas y Barkos cargándose Navarra. Seguramente los cuatro líderes más peligrosos para la estabilidad internacional después de Puigdemont. “Barkos quieren hacer desaparecer Navarra para subsumirla en el País Vasco”, afirmaba nada más arrancar el mes Ana Beltrán innovando un poco su discurso.

Porque sí, ahí siguen también los agoreros del Apocalipsis, incansables al desaliento, insistiendo en que sí, que de verdad, que Navarra se hunde y que esta vez es de verdad. Hasta los datos macroeconómicos engañan. Porque si Navarra crece más que el Estado es porque sopla “el viento de cola”, pero si en julio se han contratado menos camareros que en el Mediterráneo es “por la fatídica política económica del Gobierno de Navarra”. Nunca pierden.

Eso lo han explicado muy bien los de think thank Futuro, una de esas asociaciones dedicadas al análisis objetivo de la realidad económica de Navarra y que tiene la virtud de encontrar siempre el punto de catastrofismo necesario para animar un poco a la tropa. Esta vez a cuenta del dato de creación de empresas en el mes de junio, “el peor en diez años”, y que le daba para anunciar el “futuro negro” que le espera a la comunidad a largo plazo. Algo así como no os fiéis de los datos de hoy que el futuro viene chungo. También es verdad que en ese mismo mes la disolución de empresas fue la menor en ocho años, pero bueno, eso es secundario.

A quien hay que reconocerle coherencia es a Javier Esparza, que cerró julio denunciado que el Gobierno “quiere imponer una dictadura nacionalista” y ha empezado septiembre denunciando que el Gobierno “quiere imponer una dictadura nacionalista”. Lo que deja al líder de UPN como campeón mundial de la exageración. Algo que tendría su gracia si no fuera porque todavía quedan por sacar de las cunetas a cientos de víctimas de la última dictadura.

Pero tampoco hay que tomárselo a mal. A fin de cuentas, se trata de decir algo que suene duro para que te hagan un poco de caso. Y qué mejor que llamar “extremista”, “radical” y hasta “nacionalista vasca” a la presidenta del Gobierno para calentar un poco el ambiente. Solo le faltó sacar la lengua con cara de malo para que el profesor le echara de la clase. “Por primera vez en democracia a este Gobierno se le teme, porque este Gobierno castiga a cualquier organización o asociación que no sea de los suyos, que no se doblegue a su ideología nacionalista y que no les haga la ola”, ha llegado a decir Esparza este verano. Lo que le deja muy cerca del récord de Barcina, que tras el trompazo electoral de 2015 soltó aquello de que “Navarra va camino de la Alemania pre-Hitler”. Para que luego digan que el chico no tiene tablas. Nos espera un curso divertido.


07
Feb 18

Navarra es ETA y a callar

EL PP HA APROVECHADO EL 20º ANIVERSARIO DEL ASESINATO DE BLANCO PARA VINCULAR CON ETA A PODEMOS, PUIGDEMONT Y AL GOBIERNO FORAL

En Navarra gobierna ETA. Por si no lo sabían. Lo ha dicho Jaime Mayor Oreja, que fue ministro del Interior y desde entonces, como buen jubilado, vive postrado en el balcón de casa señalando con el dedo a los transeúntes al grito de “Tú, ETA. Tú, también, ETA”. Esta semana le ha tocado al Gobierno de Navarra, al que de vez en cuando se le vincula con la violencia por aquello de que cuenta con el apoyo parlamentario de EH Bildu.

Un clásico en estos dos años de legislatura, pero al que Oreja recurre sin matices, para que se entienda bien. “En Navarra gobierna ETA”, repetía estos días en Antena 3, donde la gente le miraba como si fuera lo más normal del mundo que una banda terrorista gobierne una comunidad y que lo haga además con el apoyo de más de la mitad de la población. Será la mitad de los navarros son ETA, o algo así.

Oreja, en realidad, venía a decir que bueno, que quizá no es ETA, pero sí su proyecto político, y que como lo defiende ETA pues se siente y no vale. “ETA no es sólo una banda terrorista, es un proyecto político de ruptura. Nació para romper España, y Catalunya, pues evidentemente está en un proyecto de ruptura que es el proyecto de ETA”, señalaba el exministro por aclarar un poco.

Así las cosas, Catalunya también es ETA, que es una afirmación como de hacer muchos amigos en esto de buscar la unidad de la gente en contra de la violencia y recuperar el espíritu de Ermua ahora que se cumplen 20 años del asesinato de Miguel Ángel Blanco. Que se lo digan a Manuela Carmena, que es la alcaldesa de Madrid por la candidatura afín a Podemos pero que parecía una de las cabecillas de la banda a la vista de las cosas que le han dicho estos días. De “cómplice con quienes apoyan a la banda terrorista” a “equidistante” le han llamado por no querer poner la pancarta en memoria de Blanco como le exigían los dirigentes del PP. Según la alcaldesa, el trato debe ser el mismo para todas las víctimas, lo que dio pie al ministro de Justicia, Rafael Catalá, para garantizar que “la mezquindad y la miseria moral de algunos no empañará nunca a quienes dieron su vida frente al terrorismo”. Que Carmena estuviera amenazada por ETA y que estuviera a punto de morir en un atentado de la ultraderecha evidentemente es secundario.

A la búsqueda de la unión de los demócratas se ha sumado también Pablo Casado. “Iglesias y Monedero justifican a ETA y Otegi, Zapata y Hasel humillan a las víctimas y ahora Carmena ignora a Miguel Ángel. Podemos es infame”, resumía el portavoz del PP, que ha cogido carrerilla y el pobre anda no poder parar. “Los mismos que justifican a ETA son los que justifican a los totalitarios en Cataluña y a los dictadores en Venezuela”, denunció ayer. ETA, Catalunya y Venezuela. Que no falte nadie a la fiesta.

UNA CALLE PARA BLANCO Ya se sabe que aquí la vinculación con ETA la decide el PP. Y no se libra nadie. Que se lo digan si no a Arantxa Quiroga, presidenta del PP en Euskadi, que tras años dando la cara acabó saliendo por la puerta de atrás porque en Madrid no interesaba flexibilizar su posición. Así que qué mejor que el aniversario de Blanco para intentar sacar tajada. Planteando, por ejemplo, que Pamplona le ponga una calle 20 años después.

Lo curioso del caso es que Ana Beltrán se lo ha pedido a Uxue Barkos, que no tiene competencias. “Debería ser ella quien se lo pida a Bildu para mostrar así como su compromiso con las víctimas de ETA y que realmente está en contra de que su socio de gobierno no condene los atentados de la banda”, reclama Beltrán, que también ha pedido explicaciones a la presidenta por la ikurriña que el Ayuntamiento puso en el chupinazo. Desde luego nada que ver con la del exalcalde, Enrique Maya, que lejos de azuzar la polémica quiso poner en valor que todos los grupos se concentraran en rechazo al asesinato de Blanco. Ni con el homenaje que UPN dedicó a José Javier Múgica en Leitza. Un acto humilde y sentido, sin aspavientos ni reproches, para quien también fue víctima de ETA. Que a lo mejor no da votos, pero resulta más honesto.

NOSTÁLGICOS Además, siempre quedan motivos para anunciar el Apocalipsis sin necesidad de llamar a todo el mundo terrorista. Para eso están gente como Julio Pomés. “Desde que comenzó a gobernar el cuatripartito las noticias sobre Navarra han pasado de ser elogiosas a gravemente críticas”, decía en un artículo de opinión el presidente del lobby antiimpuestos, en el que lamentaba que con esa mala imagen en los medios “el prestigio que caracterizaba a Navarra se ha desplomado”.

La culpa, desde luego, no es de Pomés, que nunca habla mal de Navarra, y que con la llegada del verano se ha puesto nostálgico. “En tiempos de Alli, Sanz y Barcina Navarra ocupaba uno de los tres puestos del pódium de la competición regional de los indicadores macroeconómicos. Incluso hubo ejercicios con superávit”, destacaba Pomés, que incluso nos recordaba que Navarra “iba como un tiro” con UPN. Y claro, ahora con el cuatripartito todo es paro, déficit y deuda. Solo falta que nos dejen sin caja de ahorros.