12
Feb 18

Conmigo, o contra mí

UPN Y PP INSISTEN EN LLEVAR LAS VÍCTIMAS DE ETA AL CENTRO DEL DEBATE INSTITUCIONAL COMO ARIETE POLÍTICO CONTRA EL GOBIERNO DE NAVARRA

Últimamente en el Parlamento de Navarra se habla más de ETA que de cualquier otra cosa. Es en el fondo una cuestión de matemáticas. Porque Uxue Barkos gobierna con el apoyo de EH Bildu, sin el apoyo de EH Bildu no tiene mayoría, y sin mayoría gobierna UPN. Y aunque el tema viene siendo recurrente desde el inicio de la legislatura, la polémica ha vuelto a tomar cuerpo estos últimos días.

¿El motivo? Que el Gobierno de Navarra ha anunciado un acto de homenaje y reconocimiento el próximo 10 de marzo… a las víctimas de ETA. Y como al mismo se ha sumado la principal asociación de víctimas, los cimientos del viejo régimen se han revuelto para acusar al Ejecutivo de “cinismo”, de querer “blanquear” a ETA o de incluso “despreciar” a las víctimas. “O se está con las víctimas o con los asesinos. Y ustedes ya han elegido”, le ha llegado a decir Javier Esparza a Uxue Barkos.

Nada desde luego comparable con lo de esta semana en el Parlamento, donde el presidente de UPN rebasó el mínimo decoro exigible al tirar los muertos, uno por uno con nombres y apellidos, a la cara de la presidenta, a la que acusó de “vejar” a las víctimas. “Puede seguir distorsionando la realidad pero es inaceptable que siga disculpando su inoperancia e irresponsabilidad en el nombre de 50 víctimas de ETA”, le replicó Barkos, que le recordó que la utilización política que está haciendo de las víctimas en una materia tan sensible será recordada durante muchos en Navarra.

Pero eso es algo que no parece importar demasiado a los líderes de UPN, preocupados como están por recuperar cuanto antes el poder al precio que sea. Cómo estará la cosa, que después de casi tres años pidiendo al Gobierno que “escuche a las víctimas de ETA”, han acabado boicoteando un acto organizado por la AVT precisamente para ello. Por pedir, hasta han reclamado que se le quite la subvención. O conmigo, o contra mí. En este tema no hay mucho más margen.

De alguna forma, han metido la directa y no tiene pinta de que a estas alturas se vayan a bajar del carro, que cada vez falta menos para las elecciones. “Siempre contra el nazionalismo”, proclama la cuenta oficial de Recuperar Navarra, una organización sin rostro conocido y afín a UPN que aparecía como convocante del acto por las víctimas celebrado ayer en Baluarte. Por si quedaban dudas sobre qué iba la cosa.

Ya se sabe que en la política, como en el amor y en la guerra, vale casi todo. Lo uno y lo contrario. Ahí están por ejemplo el grupo municipal de UPN, que ya ha pedido que la ganadora de Operación Triunfo tire el chupinazo después de llevar dos años calificando de “populista” elegir por votación popular el lanzador del cohete. “Es un paripé para desviar la atención de los temas importantes”, decía no hace ni un año y medio su portavoz, Enrique Maya.

Les pasa como al PP, que un día privatiza la AP-15 y luego pide que sea gratis. O como al PSOE, que lo mismo aprueba una ley estatal para que la asignatura de religión se ofrezca en los colegios públicos que critica al Gobierno foral por cumplirla como, por cierto, hacen el resto de comunidades.

El premio gordo en cualquier caso vuelve a ser para Julio Pomés, el presidente del lobby anti-impuestos Civismo, que lamenta que la recaudación, en vez de hundirse como había dicho él, haya subido obligando a retrasar “a 2019 y 2020” sus malos augurios económicos. Pero sobre todo, que ese dinero vaya a servir ahora para “que más gente encuentre un salario político”, porque seguro que no son navarros de bien.

Y es que para Pomés “el dinero que cuesta el Parlamento escuece”, y como encima algunos parlamentarios son “desleales con la defensa de la identidad de Navarra” y aprueban “leyes sectarias” que no le gustan, considera que ha llegado el momento para dejar de pagarlo. Tal vez tenga razón, y lo mejor sea no pagar impuestos cuando gobiernan los que no te gustan. Pero ojo, hay que hacerlo con cuidado, que si no te puede pasar como al exeurodiputado de UPN-PP Javier Pomés, al que acaban de condenar a 16 meses de cárcel por ayudar a un jeque a estafar a la Seguridad Social. Si es que ya ni siquiera se puede defraudar en paz. Malditos comunistas.


08
Feb 18

Amanece que no es poco

TRAS EL VATICINIO GENERAL DE “CAOS”, “DESEMPLEO”, “RUINA” Y “RECESIÓN”, NAVARRA CIERRA 2017 CON SUPERÁVIT Y SIN NECESIDAD DE EMITIR MÁS DEUDA

Anda el grupo parlamentario de Podemos tan metido en su particular versión de La Vida de Brian que todo en el Parlamento últimamente resuena a comedia. Nada desde luego comparable al show que se traen el Frente Judaico Popular y el Frente Popular de Judea al grito mutuo de ¡disidente! mientras cada uno va votando luego lo que le surge de par la mañana. Pero suficiente como para amenizar un ambiente alicaído tras los últimos datos económicos, que en todos los registros han salido mejores que los del resto de España, y así no hay quien haga una oposición digna.

Porque ha resultado que la Comunidad Foral, aquella que iba a desaparecer sumida “en el caos y el desempleo” como vaticinó Javier Esparza;en “el estancamiento y la recesión”, que anunció Julio Pomés;o “arruinada”, como advirtió Ana Beltrán, ha cerrado el ejercicio presupuestario en superávit y sin necesidad de emitir nueva deuda pública por primera vez en diez años. Y claro, a ver ahora quién busca una explicación.

Lo ha intentado Javier Esparza, que con ese gesto de niño enfurruñado al que no hay nada que le guste para comer, atribuye la mejora de las cuentas públicas a que “nos han crujido a impuestos a todos”. A lo mejor es porque la oposición avinagra un poco y todo acaba sabiendo mal. O simplemente porque a la derecha no le gusta pagar impuestos.

Su compañera de partido Maribel García Malo, por ejemplo, se quejaba amargamente esta semana porque “se está friendo a impuestos a la sociedad” y luego se dan “migajas” a los pensionistas. Lo decía por la subida del 1,8% a las pensiones mínimas que ha aprobado el Gobierno de Navarra tras el 8% del año anterior. Un incremento, claro, insuficiente para UPN. Tanto, que si vuelve a gobernar las subirá hasta los 1.000 euros mensuales. Lo dijo la propia Malo, que desafortunadamente no explicó por qué no lo hizo cuando era consejera de Bienestar Social, ni por qué entonces la mitad de los receptores actuales no veía ni un euro. Ni, por supuesto, cómo lo piensa a financiar. Patada adelante y a correr.

A la fiesta del pensionista también se han sumado acérrimos defensores de la política de gasto bien expansiva y de rebaja de impuestos generosa como el PSN y, por supuesto, el PP, cuya presidenta carga con su habitual ligereza contra el Gobierno foral por dejar las pensiones mínimas en “peores condiciones económicas que tenían hasta ahora”. Y eso que las ha subido siete veces más que el Gobierno de Rajoy.

Pero ya se sabe, el show es el show, y cada uno tapa sus míseras como puede. En Andalucía el PSOE y Ciudadanos ya han encendido las antorchas contra el régimen foral, por aquello de que les es opaco e insolidario. No como las cuentas de la Junta que preside Susana Díaz, transparentes y limpias como ninguna otra, y donde solo el fraude de los ERE, 741 millones según el fiscal, supone ya más dinero que todo lo que Navarra aporta al año a las arcas generales del Estado. Y como además van a dejar de ingresar 300 millones en el Impuestos de Sucesiones porque los mismos dos partidos han decidido que casi mejor que las herencias no paguen impuestos, ahora alguien tiene que poner la diferencia. Y si cuela, cuela.

El cuadro daría incluso para una película de José Luis Cuerda. Con los comerciantes recordando a sus clientes lo incómodo que es ir a comprar a sus tiendas;el PP acusando a la AVT de blanquear a ETA por compartir un acto con el Gobierno foral;y UPN pidiendo que no se financien unas jornadas de apoyo a las víctimas del terrorismo. La Navarra del Apocalipsis a veces es surrealista.


08
Feb 18

El traje del emperador

EN LA CARRERA POR VER QUIÉN DICE LA MAYOR CONTRA EL GOBIERNO, LLEGA EL PRESIDENTE DE LA AVT PARA SEÑALAR QUE VARIOS CORREDORES VAN DESNUDOS

Vamos a ver, que tampoco es que esto sea algo nuevo. Que a independentistas radicales como José Bono o Rosa Díez ya les dieron con el palo en la cabeza mientras Rajoy le decía a Zapatero aquello de que “usted ha traicionado a los muertos” y en la calle le gritaban “Zapatero al hoyo con tu abuelo”. Lo normal entre demócratas, vaya. Porque si las víctimas del terrorismo hace tiempo que son un argumento que tirarse a la cabeza por arañar unos cuantos votos, no lo van a dejar de ser ahora que tenemos “un Gobierno Frankenstein formado por nacionalistas vascos, populistillos, neocomunistones y filoterroristas”, que diría Carlos Salvador.

La cosa viene además calentita desde el principio de la legislatura. Ya lo dijo Yolanda Barcina mientras hacía sus maletas rumbo a Madrid. “Navarra podría vivir un éxodo de 200.000 personas por miedo, amenazas y extorsiones”, apuntó la expresidenta mientras su sucesor vaticinaba que “Navarra va cambiar la Policía Foral por la Ertzaintza”. Así que no es de extrañar que El Mundo titulara que “La Policía deja de colaborar con Navarra” tras la llegada de “los herederos políticos de ETA” a la Consejería de Interior. Luego ha resultado que nada de eso era verdad, pero mira, ahí que queda.

Y fijado el nivel, todo ha sido barra libre porque en esta tierra el comodín de ETA vale para casi todo. Y es normal, que ya lo dijo Jaime Mayor Oreja, que sabe mucho de esto, que “ETA gobierna en Navarra”. Así que visto el percal, desde entonces la carrera entre UPN y el PP ha sido a ver quién la decía más gorda.

“El sentimiento que tenemos es de asco porque se compra el lenguaje de toda la vida de ETA”, reprochaba recientemente Esparza a la presidenta Uxue Barkos porque el Gobierno había dado una ayuda de 30.000 euros a la UPNA para un trabajo académico que estudie las muertes de Germán Rodríguez y Gladys del Estal. Porque en el Parlamento ya es habitual escuchar aquello de que “o se está con las víctimas y condenando la matanza de ETA, o se está con los asesinos”. “Y ustedes ya han elegido”, que apunta el presidente de UPN, convertido en discípulo aventajado del exministro.

El problema del candidato de UPN es que cuatro años de carrera loca se hacen largos. Sobre todo si tu rival, que no tiene nada que perder, es quien te va marcando el paso. Y ya se sabe que a Ana Beltrán en aspavientos y mala uva no le gana casi nadie. “Blanquea la historia de ETA”, “es indigna de ser consejera”, “se le cae la cara de vergüenza” son algunas de las lindezas que esta semana le soltaba la presidenta del PP a la consejera de Relaciones Institucionales, Ana Ollo, curiosamente el día en el que el Gobierno anunciaba un programa piloto para que las víctimas vayan a los colegios. Lo que tampoco colmó a Beltrán, que siguió su intervención acusando a Ollo de “consejera de Bildu”, “artífice de la batasunización de Navarra”, de “menospreciar a las víctimas” y de incluso “ser una farisea” porque “acude a los homenajes de víctimas de ETA y a los homenajes de los asesinos de ETA”. No necesita más argumentos quien considera “inmoral” e “ilegítima” a la presidenta del Gobierno porque “gobierna con un partido que tiene las manos manchadas de sangre” y “tarde o temprano eso salpica”.

Operación marianaY vaya si salpica. Porque al Gobierno de Navarra hasta le han llegado a echar del homenaje a una víctima, actos que poco a poco lo más moderado de esta tierra lo empieza a convertir en coto privado de condena. Gente caballerosa y de orgullo prieto dispuesta a poner en marcha una nueva asociación para soslayar cualquier ofensa institucional. Aunque sea en un tiempo extraño, sin rostros conocidos ni motivaciones claras. O tal vez sí.

Total, que en medio de tanto ruido, aspaviento y juego sucio ha venido ahora el presidente de la AVT, Alfonso Sánchez, a constatar lo que muchos veían pero nadie quería decir por aquello del respeto al dolor de cada uno. Y es que en realidad hay partidos que utilizan las víctimas con interés partidista. “Hay víctimas que están siendo manipuladas”, decía esta semana Sánchez, que considera “muy buena” la labor del Ejecutivo foral. Seguramente, la mayor herejía que se ha podido escuchar últimamente entre tanto dogma apocalíptico.

Porque las palabras del presidente de la AVT se podrán compartir o no, pero se alejan bastante de la virulencia verbal de algunos portavoces políticos, que no les ha gustado mucho que les desmonten el discurso. “Decir que el Gobierno lo está haciendo muy bien con las víctimas sólo se entiende como un error fruto del desconocimiento y de no vivir aquí”, justificaba Ana Beltrán. “Quien ningunea y manipula a las víctimas de ETA es el Gobierno”, replicaba Esparza, que por si acaso ya ha dejado claro que “UPN seguirá denunciando cada acción” en esta materia.

Normal, porque no deja de ser un fastidio que en medio del desfile un inocente niño descubra ante todo el mundo que, en realidad, el traje nuevo del emperador no es invisible. Y es que como en aquel cuento danés, en esto de las víctimas del terrorismo y su utilización política algunos se han quedado desnudos.


08
Feb 18

Tiempo de meritorios

2018 ES VÍSPERA DE 2019, QUE ES AÑO ELECTORAL, Y A MÁS DE UNO LE HAN ENTRADO LAS PRISAS

Alguien le dijo una vez a Carlos Gimeno, el parlamentario gruñón del PSN, que hay dos tipos de personas, “las que trabajan y las que solo buscan el mérito”. “Me aconsejó que tratara de estar en el primer grupo: hay menos competencia”, explicaba esta semana en un artículo, en el que lamentablemente no aclara en qué grupo se incluye él. Pero sí el Departamento de Educación que, según afirma, no quiere una “educación publica de calidad” ni un proyecto “amplio y plural”. Solo “contentar los anhelos del nacionalismo vasco”.

Un cabreo monumental el que tiene Gimeno porque algunos centros que ofrecen el PAI han decidido reducir las horas que hasta ahora daban en inglés, y que según relata, son precisamente los que tenían “menos recursos”. Lo que significa que, o antes los tenían y se los han quitado, o que se les había implantado el programa de inglés sin dotarlos de medios suficientes. Y no está claro qué es peor. O que los equipos directivos de los colegios, ahora que no les obligan a meter horas de inglés a peso, quieren hacer méritos para agradar al Gobierno y fastidiar a la oposición. Que también puede ser.

Que ya estamos en 2018 y eso es víspera de 2019, año en el que se volverán a repartir asientos en el Parlamento y más de uno le han entrado las prisas. Por de pronto Javier Esparza ya es candidato de UPN después de superar unas primarias exprés sin que esta vez le haya venido nadie a exhibir su pedigrí regionalista. Una semanita de trámite y a correr. “Hemos querido hacer las cosas con tiempo para planificar y preparar equipos. Cada vez queda menos”, explicaba Esparza, que viene contando los días que faltan para las elecciones desde que perdió las últimas.

Así que ahora que el jefe ya tiene asiento seguro, toca hacer la lista al Parlamento. Y ahí la criba va a estar más jodida. Porque aquí todos cantan aquello de que ya falta menos, pero a ver quién es el guapo que se pone del número 15 para abajo.

Desde luego, quien se merece un sitio bien arriba es José Andrés Burguete, que es más listo que un gato y que desde que echó la persiana de CDN se ha aprendido la lección al dedillo. Tanto, que nos avisa de que “lo preocupante ya no es ese cierto temor de que vienen los vascos”, porque “el peligro está en casa”. Ya están aquííííí…

El consejero que quiso acabar con el problema de la vivienda sembrando billetes en Guendulain ha llegado a la conclusión de que “las acciones más importantes que está desarrollando este Gobierno, en el orden identitario y de la gestión, van encaminadas a un empobrecimiento de la sociedad navarra para demostrar-justificar un Sí a la incorporación a Euskadi”. Y ahí, claro, entra todo. El euskera y la ikurriña por descontando. Pero no solo. El plan anexionista también incluye “la política fiscal”, “la oposición al TAV”, la “persecución política” a la CUN y hasta “la deuda”.

No como antes, que se hizo el TAV, no se subieron los impuestos, se pagaba el médico privado a los currelas de la Universidad y no había deuda, no. En realidad, todo es un malvado plan para “empobrecernos” con una “gota malaya” y así “conseguir sus objetivos sin levantar la voz”. Suerte que Burguete ha encontrado el remedio: “Desenmascarar a los partidos que sustentan al Gobierno para que digan qué votarían en un referéndum para que Navarra se incorporase Euzkadi”. Por lo visto, así se acabarían todos los problemas.

Lo que pasa es que por mucho dramatismo que le pongan a la cosa, los meritorios nunca van a llegar al nivel de los clásicos. Ahí sigue, por ejemplo, inagotable al desaliento, Víctor Manuel Arbeloa, que tras mezclar datos históricos como quien monta un plato combinado, ha llegado a la conclusión de que en Navarra “el espíritu del Pueblo Vasco ha seducido también al caótico leninismo populista y al residual leninismo clásico, acostumbrados a todo, para formar el Gobierno nacionalista-independentista vasco, y autodeterminista, que es lo que más importa”. Y Arbeloa sabe muy bien que “el espíritu vasco, superior e interesado, unifica y arrastra todo y a todos”. Ojo ahí.

El nivel de conspiración es tal calibre, que a esto de arruinar Navarra y entregársela gratis a los vascos se ha sumado hasta la AVT, que esta semana incluso se hacía una foto con la presidenta del Gobierno foral. “En Navarra se educa en el odio a España y se promociona a ETA y sus terminales ¿Qué hace la AVT con Uxue Barkos?”, denuncia el siempre mesurado Hermann Tertsch. Ya verás el día que se entere de que la asociación va a participar en un homenaje a las víctimas organizado por el Gobierno de Navarra. Lo mismo acaba pidiendo su ilegalización. Al tiempo.


08
Feb 18

En la fiesta del TAV

LA DERECHA NAVARRA HA DESCUBIERTO ESTA SEMANA QUE EL TREN DE ALTA VELOCIDAD TAMBIÉN LE LLEVA A EUSKADI

En la fiesta del TAV todo estaba preparado para la mayor gloria del ministro de Fomento, Íñigo de la Serna. Solo faltaba el confeti y la banda de música para hacer de aquello una velada de fin de curso americana. Lo habían montado en la Delegación del Gobierno de España para que se note quién pone aquí la guita encima de la mesa. Y como había que compartir medallas, incluso invitaron a la plana mayor del viejo régimen. Por estar, había hasta una delegación de ese Consejo de Jubilados que se ha hecho llamar Nuevo Futuro, y que como tiene mucho tiempo libre viene bien para hace bulto. Hacía tiempo que no se veía a la derecha foral tan junta y tan feliz.

Pero la cosa es que el acto salió rana. Y no porque ese señor elegante y divino que va de ciudad en ciudad como una estrella del rock prometiendo kilómetros de alta velocidad llegara tarde por culpa de la niebla. Ni porque evitara detallar cuándo piensa completar la obra. Que ya se sabe que quien dice 2023 lo mismo dice 2024. O 2030. Miguel Sanz y Pepe Blanco ya lo anunciaron para 2015. Así que tampoco pasa nada si la conexión con Vitoria se retrasa uno poco más, que ya buscaremos un culpable. Si es que al final acaba siendo por Vitoria, que tampoco quedó claro.

UPN Y PP NOS LLEVAN A EUSKADI No, lo que a la derecha foral y española le tocó los cementos fue que a Arantxa Tapia no se le ocurriera otra cosa que mentar la soga en casa del ahorcado. Hablar de Pamplona como “una de las cuatro capitales vascas del sur”, y encima decir que el TAV en realidad va a beneficiar a la “construcción nacional”. Fue como un cortocircuito mental en la doctrina oficialista de los últimos 20 años. Un agujero espacio-temporal de esos que amenazan con destruir el Universo.

La patada en realidad iba a la espinilla de EH Bildu, que se opone a la obra, pero sentó como si al anfitrión le hubieran pisado el callo. Que una cosa es que te inviten para quedar bien con tu partido que pinta mucho en Madrid, y otra que les mees en la alfombra de casa.

El personal venía además con el ceño fruncido de antes porque al Gobierno foral se le ha ocurrido poner en bilingüe algunos carteles en las carreteras, como si el euskera fuera un idioma o algo. “Han puesto Nafarroa bien grande para que cuando alguien entre en Navarra piense que es Euskadi”, interpreta Ana Beltrán. Y claro, a muchos se les retorció la silla cuando se dieron cuenta de que el proyecto estrella de la derecha navarra también les va a conectar con Euskadi por la vía rápida. ¿Pero quién se ha creído que es? ¡Qué falta de respeto! murmuraron algunos.

Total, que como el ministro andaba despistado mirándose al espejo, tuvieron que salir los defensores de la foralidad a dar la cara. “Es una vergüenza, los navarros no lo van a tolerar”, denunció Javier Esparza en cuanto agarró el primer micrófono. “¡Es un insulto a los navarros y una tropelía!”, proclamó indignada Beltrán que, como era de esperar, culpó a Uxue Barkos, que seguro que algo tiene que ver. Hasta la plataforma de jubilados salió al paso para denunciar la “inadmisible” intervención de la consejera vasca.

Desde luego, a nadie le gusta que le fastidien la fiesta justo cuando va a empezar la conga. Ni siquiera al PSN, que también había acudido a aplaudir las promesas futuras del ministro, y que no dudó en calificar de “independentista” y “fundamentalista” a la consejera. Lo que podría ser normal vistas las cosas que se dicen últimamente por Navarra si no fuera porque a Tapia la ha hecho consejera el propio Partido Socialista, con quien forma coalición.

EL PROBLEMA DE VERDAD En medio de todo el ruido, el Gobierno de Navarra ha optado por ponerse de perfil, argumentando que no iba a contestar a Tapia porque tampoco le contesta a Rajoy cuando habla de una Navarra foral y española. Y claro, la comparación tampoco ha gustado a UPN y PP, que ya han preparado una batería de iniciativas para que la matraca siga en el Parlamento.

Porque con el sacrosanto TAV no se juega. Que se lo digan si no a Julio Pomés, para quien “la integración entre la provinciana Pamplona y la global Madrid exige ineludiblemente mejorar en confort y rapidez la comunicación entre las dos ciudades”. Y claro, “la solución válida en tiempo y precio es el ferrocarril”, aunque solo sean 20 minutos menos de viaje y con precio subvencionado, que para eso a los liberales sí les parecen bien los impuestos.

El problema por lo visto es que los trenes Alvia tienen “un gran traqueteo”, lo que “dificulta escribir, teclear o reposar”. Y por si fuera poco, “la refrigeración”. “He conocido bastantes personas que han contraído gripes y catarros en el Alvia”, explica el presidente del lobby Civismo, que tiene “la sospecha de que no se toman medidas sanitarias en el sistema de climatización”. Así que el tren actual se mueve mucho, está lleno de virus y encima tiene “olores fétidos en el retrete”. Que parece un autobús de línea, vaya. “Lograr un tren confortable facilitaría esa circulación de elites que estimula la generación de capital intelectual”, avisa Pomés, que propone que como lo del TAV va para largo, que al menos le pongan “un Talgo” con forma de “pato” lo antes posible. Y tiene razón Julio. Si UPN y PP nos van a anexionar a Euskadi por tren, que al menos nos perfumen el vagón a los que vamos con traje.


08
Feb 18

Profetas del Apocalipsis

Edvard Munch, ‘El grito’, Galería Nacional de Oslo (Noruega).

INADAPTADOS A LA SITUACIÓN POLÍTICA GENERADA TRAS EL CAMBIO DE GOBIERNO, PERSONALIDADES VINCULADAS AL RÉGIMEN ANTERIOR OFRECEN UNA VERSIÓN CATASTRÓFICA DE LA REALIDAD TAN EXAGERADA COMO DIVERTIDA. TODO EN NAVARRA SE VIVE A LA TREMENDA

Todo es tremendismo en esta Navarra del cambio. Un relevo institucional que la sociedad ha asumido con normalidad democrática, pero que a muchos les está costando digerir. Tanto, que no hay día en el que algún dirigente político, opinador o personaje diverso con vinculaciones al viejo régimen ofrezca su visión apocalíptica de Navarra. Una nueva realidad fruto de una pluralidad que por primera vez se ha dejado sentir en las instituciones, pero con la que choca el oficialismo, incapaz de comprenderla y asumirla.

La cosa viene a ser algo así como que el Gobierno de Uxue Barkos tiene un malvado plan para acabar con Navarra. Un prisma con cierto aire conspiranoico que empezó con una simple exageración y que hoy impregna todo el discurso político de la oposición. Todo se juzga desde ese prisma, ya sea la reforma fiscal, la ley de policías o la reforma del mapa local. Dirigidas todas ellas, según estos profetas del Apocalipsis a acabar con Navarra o, lo que es peor, a integrarla en Euskadi.

Entre todos ellos brilla con luz propia la presidenta del PP, Ana Beltrán, para quien “Barkos no está legitimada para gobernar Navarra”. Un sentimiento que late en el fondo de este discurso apocalíptico que, en realidad, solo reconoce una Navarra posible, y por lo tanto, una gobernanza natural. Todo lo demás, aunque cuente con una mayoría democrática, es ajeno e ilegítimo.

Beltrán es precisamente quien mejor ha rentabilizado esa lectura catastrofista de la realidad, hasta el punto de mimetizarla con el discurso de su partido. No hay intervención, nota de presa o declaración política que no incluya términos como “imposición”, “anexión”, “sectarismo” o “ruina”. “Tanto euskera es una falta de respeto”, ha llegado a decir la líder del PP en el Parlamento, que incluso ha pedido que no se lean los resultado de algunas votaciones en euskera. “¡Quieren que seamos vascos!”, exclama dramatizada.

El euskera se ha convertido así en el pim pam pum perfecto con el que demostrar ese plan oculto. “Seremos parias en nuestra propia tierra”, denuncia Javier Esparza, que llegó para “moderar” y “centrar” UPN y que se ha convertido en el dirigente que con mayor virulencia ha arremetido contra la lengua vasca, hasta el punto de amenazar con “tirar a la basura” todas las medidas de apoyo aprobadas en los dos últimos años. La propia visceralidad del lenguaje reafirma así un discurso pasional basado en el resquemor.

RUIDO PERMANENTE Pero la competencia es dura en la oposición, y eso obliga a elevar el tono de la crítica para dejarse oír. Unos calificativos que generalmente tienen a la presidenta Uxue Barkos en el centro de la diana. “Radical”, “sectaria”, “prepotente”, “sus políticas dan asco”, “empobrece Navarra”, “impone la dictadura nacionalista”, “mentirosa” o “autoritaria” son algunos de los calificativos que Esparza le ha dedicado al presidenta del Gobierno de Navarra en los últimos meses. Y junto a todo ello, por supuesto, el habitual recurso a ETA. “Nosotros ponemos los muertos y sus socios los pistoleros”, le ha reprochado el líder de UPN a Barkos en sede parlamentaria.

Porque seis años después de la renuncia a la violencia y con la banda ya desarmada, ETA sigue presente en el argumentario de la oposición, que incluso ha llegado a justificar la expulsión de los miembros del Gobierno de los actos de homenajes a las víctimas del terrorismo. “En Navarra se está utilizando a las víctimas para hacer política”, denunciaba recientemente en Pamplona el presidente de la AVT, Alfonso Sánchez, consciente de que algunas estrategias políticas van en contra de los intereses de las propias víctimas. Sobre todo las de aquellos que han reducido todo a un único argumentario. “En Navarra gobierna ETA”, denuncia el exministro Jaime Mayor Oreja en un ejemplo de que cualquier exageración siempre es superable. Y en eso la ayuda de Madrid siempre es estimable.

Durante este último año han sido habituales las giras por la capital tanto de Esparza como de Beltrán en busca de un apoyo político y mediático a su causa contra el cambio, aun a costa de dañar la imagen de la comunidad. “Barkos quiere anexionar Navarra al País Vasco y declarar la independencia”, llegó a escribir el líder de UPN en un diario de tirada nacional, en el que avisaba de que la Comunidad Foral está igual o peor que Catalunya. “Navarra es cuestión de Estado y es cuestión de España”, proclama el líder de UPN en Madrid.

Pero como el tema catalán lo ha eclipsado casi todo, Navarra apenas ha tenido presencia en el debate nacional, hasta el punto de que el portavoz del PP, Pablo Casado, admitía un día inocentemente que “no hay una amenaza anexionista en Navarra”. Apenas en momentos puntuales, como cuando el Ayuntamiento de Pamplona exhumó los cuerpos de Mola y Sanjurjo y algún nostálgico como el presidente de Melilla quiso recordar quién “ganó” la guerra. O coincidiendo con la manifestación contra la ikurriña. Un momento culmen que animó a Carlos Herrera a llamar “escoria” al Gobierno foral y a Hermann Tertsch a denunciar “la expansión totalitaria con su motor asesino” que se estaba produciendo en Navarra. Una versión madrileña en la que no podía faltar Federico Jiménez Losantos, para quien la culpa de todo es de UPN por “desembocar en un nacionalismo navarro hermano anexionable del vasco”. Ahí es nada.

Son algunas de las citas que nos ha dejado un año en el que queda para el recuerdo el “Goodmorning” con el que el alcalde de Marcilla quiso hacerse la gracieta ante la presidenta del Gobierno, o el “solo falta que nos impongan cantimploras para no mear en la calle” con el que el concejal de UPN en Pamplona, Juan José Echeverría, cuestionaba los vasos reutilizables en San Fermín.

Y, por supuesto, la reforma fiscal “bolchevique” denunciada por el presidente de la patronal, José Antonio Sarría, que como buena parte de la elite económico-empresarial de la comunidad parece vivir con lamento la evolución positiva de la Comunidad Foral. Porque ni se han marchado “el 60% de las empresas” como dijo Javier Taberna, ni “Navarra vuelve a la recesión”, como augura una vez al mes Julio Pomés.

Pero esa contradicción entre el discurso apocalíptico y una realidad socialmente normalizada y que económicamente evoluciona de forma positiva tiene una explicación. Y la ha encontrado Carlos Salvador: “Barkos parasita en beneficio propio los efectos de las políticas del PP apoyadas por UPN”, explica el diputado regionalista, para quien los miembros del Gobierno son una cuadrilla de “neocomunistones, populistillos y filoterroristas”. Gente extraña en definitiva, y a la que hay que sacar del poder como sea. Lo que vaticina al menos año y medio más de discurso faltón, catastrofista y exagerado. Navarra, afortunadamente, seguirá por aquí.


08
Feb 18

El milagro de los panes y los peces

Una persona mayor observa unas obras.

UPN, PSN Y PP EXIGEN AL GOBIERNO QUE BAJE IMPUESTOS Y AUMENTE EL GASTO MIENTRAS EL CONSEJO DE JUBILADOS PIDE MÁS OBRAS QUE PODER IR A VISITAR

No vamos a descubrir ahora que estar en la oposición es bastante más fácil que gobernar. Entre otras cosas porque puedes decir lo que te de la gana sin que tenga mayores consecuencias, que para marrones ya está el Gobierno. No hay más que darse una vuelta por el debate presupuestario que en las últimas semanas se viene dando en el Parlamento para darse cuenta de que algunos le han cogido el gusto a esto de multiplicar los panes y los peces sin explicar de dónde se saca el dinero.

Lo que no es muy diferente a lo que pasaba antes del cambio de Gobierno si no fuera porque ahora la oposición es de derechas, y además de plantear soltar la pasta gansa -casi toda para la Ribera, por cierto- también le ha dado por prometer bajadas de impuestos a tutiplén. Y así todos contentos. “Hemos presentado 200 enmiendas con vocación de atender a demandas que están en la calle”, avanzaba Esparza, que como estos debates suelen ser muy largos y aburridos optó por pasar de largo y no acudir a ninguna de las sesiones.

Nada desde luego como el triple salto mortal con tirabuzón en el que se ha metido el PSN para intentar aparentar un proyecto económico para la comunidad. Los socialistas, que en el Gobierno con UPN aprobaron el mayor recorte que se recuerda a las políticas sociales, no se les ha ocurrido otra cosa que proponer ahora una rebaja de impuestos tan izquierdista que haría las delicias de la Patronal y, al mismo tiempo, un aumento del gasto de un porrón de millones. Y claro, la mayoría que apoya al Gobierno le ha dicho que no, entre otras cosas, porque para vaciar la caja primero hay que llenarla y las matemáticas suelen ser bastante tozudas en cualquier negociación.

Es lo que pasa cuando compites con gente sin rigor ni sentido como Ana Beltrán, que al final, claro, todo sabe a poco. Porque no es fácil ganar a la presidenta del PP navarro, que lo ha reducido todo a que no hay dinero porque se destina todo al euskera. “Hay que parar el gasto en el vascuence o acabaremos como en Cataluña”, zanjaba la lider del PP. Desde luego, a ese nivel es difícil rebatir.

Es curioso porque después de casi un mes proclamando el fin del mundo a cuenta de las modificaciones impositivas, nadie se ha cortado para pedir más gasto. Al carro se ha subido hasta José Ignacio Palacios, exsenador y exconsejero del PP, que abroncaba a Manu Ayerdi, porque en los últimos diez años no se ha invertido en carreteras. “Prefiere destinar los fondos a asuntos de más calado ideológico o a la construcción de Euskal Herria”, lamentaba.

Si es que es normal. Después de tantos años de trabajo y dedicación al servicio público uno se jubila y le queda tiempo para sentarse a mirar las obras. Hasta han montado una asociación nueva un montón de viejas glorias. Algo así como un Osasuna de veteranos pero de la pasta pública para pedir al Gobierno de Barkos que haga ya el Canal de Navarra y el Tren de Alta Velocidad. Que una cosa es que no lo hicieran ellos cuando manejaban el cotarro y otra que ahora que tienen tanto tiempo libre no sepan donde poner el tiesto. Ahí están Ayesa, Taberna y Ancízar, con Sanz haciendo de míster. 92 años de cargos y recargos entre los cuatro. Futuro de Navarra le han llamado al consejo de jubilados. Dan ganas de abrazarlos.


08
Feb 18

La tormenta viene del sur

MÁS DE DOS AÑOS PROCLAMANDO LA DESAPARICIÓN NAVARRA Y RESULTA QUE QUIENES QUIEREN ACABAR CON SU RÉGIMEN FORAL NO SON LOS DE CASA

Tan metidos andan algunos en destapar las conspiraciones y tramas ocultas del Gobierno foral para hacer desaparecer Navarra con imposiciones y mala fe, que parecen haber pasado por alto que la tormenta perfecta sube desde sur del Ebro. Esa que apunta, ya sin disimulo, al régimen foral que reconoce la autonomía fiscal y financiera de la comunidad, y al que esta semana le han caído todo tipo de improperios a cuenta de la renovación del Cupo vasco.

Por un lado han salido los presidentes autonómicos de PP y PSOE, que en esto suelen ir bastante de la mano. El valenciano Ximo Puig, la andaluza Susana Díaz, la madrileña Cristina Cifuentes, el asturiano Javier Fernández o el gallego Alberto Núñez Feijoo coinciden por ejemplo en que Navarra y la CAV son “insolidarias” porque cuentan con un sistema de financiación bilateral con el Estado que es “injusto” y “opaco”. ¡Que paguen más! gritan todos sin que nadie de los suyos les lleve la contraria porque, por lo visto, entre corruptelas varias y bajadas de impuestos no les llega. Más le vale al consejero de Hacienda ir con paraguas a la próxima reunión en Madrid.

Si en Navarra casi todo es culpa del Gobierno de Barkos, a quien UPN responsabiliza de los despidos de Gamesa por “no haber hecho nada”, en España se apunta al régimen foral. Lo ha olido bien Albert Rivera, que de esto de agitar las entrañas sabe un rato, y que subido a la ola patriótica que recorre España a cuenta del procés catalán ha hecho de oca en oca para presentarse en el Congreso con la guadaña. “Es un trágala insolidario aprobado en un cuarto oscuro”, decía en el debate sobre el Cupo vasco, en el que abogó por “un sistema federal” en el que no haya “privilegios forales”. Luego matizó que lo que critica no es el sistema, sino la pasta que se llevan Navarra y la CAV, que para cargarse lo otro ya habrá tiempo cuando tenga escaños suficientes.

EL CONVENIO ES ETA Y de eso es algo de lo que ya se están encargando un buen puñado de analistas, editorialistas y articulistas que estos días han explicado al país cómo funciona el sistema por el que se rigen Navarra y la CAV. “El modelo es similar al de Ángela Merkel, que pone palos en las ruedas para avanzar hacia una Europa federal”, decía José Carlos Díez, asesor económico del PSOE hasta la victoria de Pedro Sánchez, desde las páginas de El País, donde venía a concluir que si se concede el mismo modelo a Cataluña “España dejará de ser un Estado y la sanidad, la educación y las pensiones serán insostenibles”.

Resulta que al final la culpa de que no haya dinero para las pensiones es del régimen foral, que según el editorialista del diario de Prisa supone una “sobrefinanciación”. Y eso, como todo en El País desde que el periódico decidió presentarse a las primarias del PSOE, también es responsabilidad de Sánchez por “las incoherencias de su proyecto nacional”.

El repaso al Convenio Económico y el Concierto vasco estos días has sido general en prácticamente en toda la prensa española. Salvo en La Vanguardia, donde Enric Juliana avisaba de que “el Fuero fiscal es el alma de la autonomía vasca y navarra” y que “poner al País Vasco y Navarra en pie de guerra en las actuales circunstancias históricas es jugar con nitroglicerina”.

Pero a Juliana no le ha hecho caso casi nadie. Entre otras cosas porque a algunos las ganas les vienen desde muy lejos. Para Francisco Rosell, por ejemplo, la autonomía fiscal de Navarra y la CAV es “un vestigio del Antiguo Régimen con el que Cánovas finiquitó la Primera Guerra Carlista”. Una “regalía que no honra los principios de igualdad, progresividad y solidaridad recogidos en la Carta Magna”, incidía Rosell, a quien le han seguido otros como Fernando Fernández Urbaneja (“Es un privilegio y una anomalía” ), José Antonio Zarzalejos (“El cupo es el precio político a pagar al PNV”) o Ángel de la Fuente (“La Constitución no reconoce el derecho a hacer mal los números”).

Vaya, que había muchas ganas de ajustar cuentas. Así que no es de extrañar la reacción que han tenido aquellos para quien Rajoy no deja de ser un maldito rojo separatista. Y que como lo del sistema de financiación foral es farragoso, han optado por explicarlo fácil: “Durante 40 años los titulares de los presuntos derechos históricos han extorsionado a la política española, hasta tal punto que una facción adoptó el método del asesinato”, relataba en el diario El Mundo la exdiputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo. “ETA no mata, pero Cupo sigue ahí”, ratificaba Isabel San Sebastián en ABC, quien recordaba a los más jóvenes que el régimen foral es fruto “de un chantaje perpetrado en ese tiempo en el que unos sacudían el árbol y otros recogían las nueces”. Así es, el Convenio Económico es ETA.

Nada desde luego comparable con la claridad de Federico Jiménez Losantos. Que fiel a su visión de la vida concluía en El Mundo que el Fuero no es otra cosa que “el derecho de pernada”. “Los derechos históricos son una forma del impuesto revolucionario que los constituyentes pagaron para que el PNV se alejara de la ETA y UPN alejara a Navarra del separatismo vasco”. Pero, claro, según Losantos lo que ha pasado es que el PNV “nunca dejó de apoyar a ETA” y UPN “desembocó en un nacionalismo navarro, hermano anexionable del vasco”. Desde luego, ya no te puedes fiar de nadie.


08
Feb 18

Noviembre rojo

LOS CRÍTICOS CON EL GOBIERNO DE NAVARRA CLAMAN POR “CHAVISTA” Y “BOLCHEVIQUE” CONTRA UNA REFROMA FISCAL QUE SUPONDRÁ UN 0,5% MÁS DE INGRESOS EN DOS AÑOS

Se cumplen 100 años de la Revolución Rusa justo cuando en Navarra gobierna una horda de separatistas, bolivarianos y comunistas, y eso no puede ser casual. Porque la historia se repite, y como aquí no hay zares a los que ejecutar, los rojos han celebrado noviembre subiendo los impuestos a las empresas. Y eso para el presidente de la CEN es un claro ejemplo de política “bolchevique” y “radical”.

Es verdad que la reforma presentada tampoco va a arreglar todos los problemas. Son apenas 28 millones en dos años, el 0,5% de todo lo que Hacienda recauda en ese tiempo. Pero oye, que el dinero es mío y me lo llevo si no aceptamos pulpo como animal de compañía. Y aunque puede sorprender que un gesto tan insolidario sea casi el único argumento para oponerse al aumento de la tributación de las grandes empresas, siempre se puede alegar que la medida “perjudica a las familias”. Subirles el sueldo no, pero de que paguen menos impuestos ya se encarga José Antonio Sarría.

Al presidente de la CEN hay que agradecerle al menos la originalidad, porque al Gobierno se le han dicho ya tantas cosas que un poco de savia nueva siempre viene bien. Porque claro, que la economía vaya más o menos bien después de dos años anunciando el Apocalipsis y denunciando que en Navarra vivimos en “un infierno fiscal”, empieza a cantar un poco. Oír a Javier Esparza decir que las políticas del Gobierno le dan “asco” porque “compran el lenguaje de ETA”, o escuchar a Ana Beltrán decir que el Ejecutivo de Barkos es “dictatorial y totalitario” está muy bien, pero no deja de ser el pan de cada semana. Y lo de que esto es peor que lo de Catalunya puede valer un tiempo, pero de todo se acaba aburriendo el personal.

Suerte que siempre queda el recurso bolivariano, que como lo de la anexión a Euskadi sirve de comodín para casi todo. “En la Venezuela chavista las medidas que se tomaron a la llegada al poder de su líder funcionaron mientras el precio del petróleo estaba en su punto álgido pero han provocado su quiebra financiera”, apunta Fermín Torrens para explicarnos la gravedad de la situación que atraviesa Navarra desde que los ciudadanos se la entregaron al eje del mal. “El Gobierno de Navarra tiene unos objetivos social-populistas con medidas que electoralmente les va a dar muchas satisfacciones, pero que no resultarán viables a largo plazo”, razona el asesor de empresas, que como ve que en Venezuela “tienen un apoyo de la mitad subvencionada de la población”, se huele que la cosa tampoco va a cambiar por aquí a corto plazo. Quizá por ello, avisa de que es mejor no fiarse mucho, que Navarra se hunde aunque no lo parezca. “El Estado liberal produce riqueza y la distribuye, el populista la distribuye y luego la intenta producir”, señala Torrens.

FRANKESTEIN

De todo esto sabe mucho Donald Trump. El magnate, que no tiene otro fin en la vida que producir riqueza para distribuirla entre los pobres, acaba de dejar el impuesto de las grandes corporaciones 15 puntos por debajo de como lo tenía el rojo y bolivariano de Barack Obama. Luego que cada uno se pague el médico y que Dios reparta suerte. Es fácil.

Lo parece tener claro hasta la socialdemocracia en la que navega hace ya unos cuantos años el PSOE, que consiste en hacer la misma política económica que los liberales pero adornada con frases sacadas de un libro de autoayuda. “Seguimos penalizando la cultura del ahorro de las clases medias y trabajadoras de Navarra”, denunciaba el secretario de Estudios y Programas del PSN, Javier Remírez, tras conocer que las aportaciones de 8.000 euros a un plan de pensiones no tendrán desgravación fiscal.

Ya se sabe que aunque la media de ahorro en Navarra son 2.000 euros al año, la clase trabajadora anda tan sobrada de pasta que incluso podría abrirse una SICAV en Madrid. Que es lo que hacen los navarros de bien como el diputado Carlos Salvador, que así evita que el cuatripartito le “cruja” a impuestos y le “confisque” su dinero. Mejor pagar poco y fuera que mucho y en casa. Porque es muy liberal y distributivo, y permite tener tiempo para reflexionar y ver las cosas con perspectiva.

“Tenemos el Gobierno más radical de nuestra España democrática. Un Frankenstein cosido por nacionalistas vascos, populistillos, neocomunistones y filoterroristas”, apunta Salvador en un artículo en el que además de recordar las diez plagas que azotan a Navarra por culpa de Barkos explica a los files que a estas alturas pueden empezar a dudar, por qué la profecía apocalíptica todavía no se ha cumplido. “El Gobierno de Navarra se aprovecha de la recuperación económica sin haber hecho nada para contribuir a ella”, apunta el diputado de UPN que, para que no queden dudas, aclara: “Barkos parasita en beneficio propio los efectos de las políticas del PP apoyadas por UPN”. Desde luego, jeta no le falta.


08
Feb 18

El contexto es el contexto

EL TIEMPO DA Y QUITA RAZONES. Y TENÍAN RAZÓN QUIENES VATICINABAN LA DESAPARICIÓN DE NAVARRA, YA LA HAN PUESTO A LA VENTA EN EL MONOPOLY

El contexto es el contexto, decía Javier Esparza emulando al ilustre Pazos de Airbag y el conceto es el conceto. Por que claro, no es lo mismo estar en el Gobierno que en el frío de la oposición. Allí todo se ve diferente. Por ejemplo, el diseño de la bandera de Navarra, cuyo centenario UPN conmemoró por todo lo alto desde el Palacio, pero al que ahora le niega valor histórico. “La diferencia es que hoy tenemos un Gobierno nacionalista que no tiene credibilidad para la defensa de Navarra. Y es en ese contexto en el que hay entender nuestras explicaciones”, dice Esparza para justificar la contradicción. Lo que traducido viene a ser algo así como suelta esa bandera que es mía.

Ocurre como con las ayudas a los celíacos, dotada con 30.000 euros y aprobada por el Parlamento con el apoyo de UPN. “El Gobierno ha hecho el ridículo generando falsas expectativas”, apuntaba Sergio Sayas, para quien resulta “insultante” una subvención que apenas llega a dos euros mensuales. Algo en lo que sin duda lleva razón y sería muy criticable si no fuera por el pequeño detalle de que hace un año el propio parlamentario de UPN proponía destinar 10.000 euros menos para la misma causa.

Del contexto también depende el riesgo independentista en Navarra. Iñaki Iriarte y Cristina Altuna nos avisan de que no hay que fiarse de la “moderación” del Gobierno de Navarra. Que eso de que Barkos considere suya la bandera de Navarra, que quiera pactar con el Estado asuntos importantes o que vaya al Parlamento como “una sensata defensora del autogobierno” es todo mentira cochina, solo para engañar. “El Gobierno de Navarra si pudiese repetiría el golpe de Estado que se ha intentado dar en Cataluña”, apuntan los parlamentario de UPN, que aportan como prueba que hace un año hubo una manifestación “independentista” en Pamplona y que en algunos pueblos se han hecho consultas simbólicas para reclamar el derecho a decidir.

Eso también pasaba cuando gobernaba UPN, pero ahora es diferente. Porque si algo hemos aprendido en estos dos años de cambio es que todo lo que hace el Gobierno es para hacer desaparecer Navarra. Hasta han hecho un Monopoly para venderla a cachos. Y encima en bilingüe. Lo raro es que la oposición todavía no haya pedido la comparecencia de la presidenta en el Parlamento para que dé explicaciones, que es como últimamente se resuelven los problemas. Una vez allí, solo hay que agitar las manos como quien espanta a las brujas y gritar muchas veces y muy deprisa “imposición” o “obsesión”. O si no, soltar el clásico “esto es un ejemplo más de imposición nacionalista”. Con eso suele quedar la cosa bastantes apañada.

Lo mismo sirve para la reforma fiscal (“Quieren una Navarra pobre para que sea colonia de Euskal Herria”, Javier Esparza);para la Ley de Policías (“Intentan politizar la Policía Foral para echar a la Guardia Civil”, Ana Beltrán);e incluso para la reforma del mapa local. (“Detrás esto hay un proyecto de euskaldunización en nuestra Comunidad”, Javier García). Porque, por supuesto, eso de cambiar la organización de los pueblos también está pensado para acabar con Navarra, aunque todavía no se sepa muy bien qué se va a hacer. “El Gobierno foral solo ha facilitado las líneas maestras de la Reforma Local pero nos hace malpensar”, dice el parlamentario del PP.

Hay que entender que no es fácil vivir a la sombra de Ana Beltrán, que con tanto griterío cualquiera asoma la cabeza. Así que lo más efectivo suele ser recurrir a palabras gruesas y brocha gorda para dejarse oír. Y para eso, el euskera se ha convertido en el pim-pam-pum perfecto. “El Gobierno impone y actúa con favoritismo y arbitrariedad”, afirma García, que cree que los “castellanoparlantes” están discriminados en Navarra. Como los hombres, los blancos y los heterosexuales, los castellanoparlantes monolingües son una especie en riesgo de extinción: “Solo por saber euskera algunos son bendecidos por el todopoderoso gobierno nacionalista vasco y consiguen el doble de oportunidades al examinarse”.

Lo decía García en un artículo que venía a cuento de la posibilidad de que las oposiciones de docente se realicen en un único idioma, y que luego las plazas se repartan por orden de puntuación sin distinción lingüística. Es lo que se conoce como la lista única, e implica que quien sabe tres idiomas puede optar a las plazas de castellano, de inglés y de euskera. Quien sabe dos, a dos, y que quien solo domina un idioma, solo uno. Y esto, que se ha venido aplicando con el inglés y el castellano con normalidad, si se incluye el euskera supone “pisotear los derechos de los castellanohablantes ejerciendo un abuso de poder insólito, sin que medien la lógica, la equidad o la justicia”. El perspicaz parlamentario, incluso, advertía de que eso de que la medida cuenta con la mayoría sindical tiene trampa, porque “obvian que sólo les apoyan sus sindicatos afines, esos con sello nacionalista”. Y claro, esos no cuentan.

Tampoco el sindicato Afapna tiene miedo a llamar las cosas por su nombre. Que puede que sean pocos, pero son valientes y están dispuestos a ir a los tribunales contra “cualquier aprobación normativa que perjudique al profesorado no vascoparlante”. “Hoy es por unas listas únicas en Educación y mañana puede ser por cualquier otro tema en cuanto al euskera”, denuncian los responsables del sindicato, que ya pusieron en el limbo jurídico a 100 trabajadores y que ahora están muy molestos porque una cosa es dejar trabajar a los “vascoparlantes” y otra que compitan contigo por un puesto de trabajo en la Administración, como si además de euskera supieran hablar castellano. Los vascos a su guetto del modelo D que esta fiesta es nuestra. Desde luego, no queda duda de que allí los volverán a mandar en cuanto puedan. Es solo cuestión de cambiar el contexto.